Cementerio Alcalá
El cementerio de Alcalá donde permanece el cadáver de Alexandra B. JORGE PARÍS

Flores, oraciones y lágrimas. Todos lloraban ayer a sus muertos en el cementerio Jardín de Alcalá de Henares... menos a uno. El cadáver de Alexandra B., la chica rumana de 22 años que el martes murió carbonizada, después de que su novio, de la misma edad y nacionalidad, la rociara con un líquido inflamable, no tenía quién la velase.

El asesino tenía las manos abrasadas y tuvo que ser trasladado al hospital de La Paz

Casi 24 horas después de que se produjera la agresión, el cadáver permanecía en la cámara mortuoria, sin enterrar. Nadie se ha pasado a identificarla. "Ningún familiar ni allegado se ha puesto en contacto con el cónsul para hacerse cargo del cadáver", aseguraba ayer un portavoz de la embajada de Rumanía.

Tampoco en el Ayuntamiento de Alcalá, donde residía, tenían noticias suyas. "No había presentado ninguna denuncia de malos tratos ni solicitado ayuda al Centro Asesor de la Mujer", afirmaban desde el Consistorio.

No es la primera vez

Una muerte fantasmal que, sin embargo, es más habitual de lo que parece, sobre todo entre inmigrantes. "Hubo una vez que tuvimos que estar un mes con el mismo cadáver sin que nadie se pasase por aquí", afirmaba ayer una empleada del cementerio de la ciudad complutense.

"Hay algunos jóvenes que vienen a España solos y sin que sus padres lo sepan; podría ser el caso de Alexandra", explicaba ayer el portavoz de la Asociación del Pueblo Rumano de Alcalá de Henares, Gheorghe Gainar. "En Rumanía todos los padres que tienen hijas de 20 años en España las están llamando para saber si están bien. Pero no sabemos nada; la Policía no levanta el secreto de sumario", afirmaba.

Bulto en llamas

El suceso ocurrió la noche del martes en la zona de Los Espartales, una zona de Alcalá donde residen más de 20.000 personas y donde ambos vivían, en un descampado rodeado por obras al que suelen acudir parejas. Allí, un testigo de los hechos observó cómo desde el interior de un vehículo se arrojaba un bulto que luego acababa en llamas.

Ningún familiar ni allegado se ha puesto en contacto con el cónsul para hacerse cargo del cadáver

El testigo llamó a la Policía, que comprobó que se trataba del cadáver carbonizado de una mujer. En ese mismo momento su novio y presunto agresor hacía una llamada al 112 declarándose culpable de los hechos.

El joven tenía las manos abrasadas, motivo por el que tuvo que ser trasladado al hospital de La Paz, del que salió a las pocas horas para ser puesto a disposición del juez.

Tres muertes en una semana

Las tres primeras muertes por violencia doméstica ocurridas en la región, contando con la muerte de Alexandra, han tenido lugar en Alcalá de Henares. El pasado 17 de enero, Yolanda Becerra, española, de 44 años, moría apuñalada, y su hijo de 11 años asfixiado, por la pareja de ella en la ciudad complutense.

Cientos de personas se manifestaron ayer frente al Ayuntamiento de la localidad en repulsa de los actos de violencia machista.