Park Güell
Un grupo de turistas frente al Park Güell. MIQUEL TAVERNA

Que los barceloneses se reconcilien con el Park Güell, un lugar emblemático de la ciudad pero también uno de los que se tiende a evitar por sus aglomeraciones de gente, es uno de los objetivos del gobierno municipal de Ada Colau, que ha pensado que una buena forma de lograrlo es reducir colas. Este jueves, la teniente de alcalde de Ecologia, Urbanisme i Mobilitat, Janet Sanz, y el regidor de Gràcia, Eloi Badia, han dado a conocer que se acaba de poner en marcha una medida en este sentido, ya anunciada en noviembre pero para la que no se había dado fecha, consistente en un sistema de lectura de la huella dactilar que permite a quienes forman parte del programa Gaudir Més entrar en la zona regulada del parque, la monumental, sin esperas.

Hasta ahora, inscribirse, algo que pueden hacer todos los ciudadanos de la Unión Europea, posibilitaba acceder sin pagar pero implicaba hacer cola en taquilla para conseguir el ticket. Esto último se ha acabado, porque en todos los accesos se ha instalado el lector.

A esta medida, incluida en el Plan Estratégico del Park Güell, que prevé una inversión de 24,9 millones hasta 2022, se sumará otra más adelante para que tampoco tengan que hacer cola los que pagan para entrar en la zona regulada. A partir del año que viene, se suprimirá la venta presencial de pases en temporada alta –de abril a octubre– y estos solo se podrán obtener a través de internet o desde los cajeros automáticos instalados en las paradas de metro de Vallcarca y Lesseps. De esta manera, los que pagan la entrada, además de librarse de esperas, no correrán el riesgo de quedarse finalmente sin poder acceder después de hacer cola, algo que ahora a veces ocurre debido a la limitación del aforo del recinto, que es de 800 personas por hora.

Para los 53.631 ciudadanos empadronados en el entorno del parque no habrá novedades. Podrán seguir adentrándose en la zona monumental de forma gratuita y sin colas mediante su carnet identificativo y a través de los cinco puntos de control de visitantes y de su punto de entrada exclusivo en la calle Olot.

Sanz y Badia también han anunciado que a finales de 2019 se habrán invertido 10,2 millones de euros de los 24,9 que prevé el Plan Estratégico –en la actualidad ya se ha llegado a los 4,7– y que esta inversión servirá sobre todo para hacer diversas mejoras en el parque y su entorno. Por ejemplo, se adecuará el camino de Pressió, se restaurará la fuente de Sant Salvador y la zona de juegos infantiles, se impermeabilizará la Sala Hipòstila y se monitorizará la puerta del Carmel.

Está previsto, asimismo, destinar 2,9 de estos 10, 2 millones de euros a actuaciones en los barrios de los alrededores del parque. Estas serán, entre otras, la instalación de una nueva área de juegos para niños en la calle Sant Cugat, la urbanización de la calle Alguer o la redacción de los proyectos para renovar el césped del campo de fútbol del Carmel y reformar las aceras de Albert Llanas.

También se reforzarán las actividades sociales, culturales y educativas para invitar a los barceloneses al parque. En 2017 participaron 62.750 alumnos en las dirigidas a las escuelas.

Esta tarde se ha constituido el grupo de impulso y seguimiento del Plan Estratégico del Park Güell, que reúne a representantes de las distintas fuerzas políticas en el Consistorio, a expertos y a entidades vecinales. Serán los responsables de la toma de decisiones a la hora de poner en marcha y hacer funcionar las 179 medidas previstas en el parque hasta el año 2022.

9 millones de visitantes al año

Sanz ha señalado que el Park Güell recibe unos nueve millones de visitantes al año, de los que tres entran en la zona de acceso regulado. Solo alrededor del 1% de las visitas diarias a este área son de barceloneses.

Mediante la venta de entradas a la zona regulada, el parque ingresa anualmente unos 15 millones de euros.

Su superficie es de unas 19 hectáreas, lo que lo convierte en el segundo más grande de la ciudad, por detrás del de la Ciutadella.

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