Hospital 'Gosport War Memorial'
Hospital 'Gosport War Memorial', en Hampshire (Inglaterra). Basher Eyre - Wikipedia

El Hospital 'Gosport War Memorial' de Hampshire, en el sur de Inglaterra, "acortó la vida" de más de 450 pacientes mediante un "régimen institucionalizado" consistente en la prescripción y suministración irregular de opiáceos, según ha revelado este miércoles una investigación independiente.

Este informe fue promovido por familiares de los afectados y realizado a través del análisis de más de un millón de documentos desde el año 2014. Según el mismo, en el hospital existió un "menosprecio por la vida humana y una cultura de acortamiento de vidas".

Los investigadores hallaron en los documentos la evidencia de "uso inapropiado de opiáceos en 456 pacientes". A su vez, basados en historiales clínicos desaparecidos, indican que habría "otras 200 personas afectadas" entre los años 1989 y 2000.

Las autoridades policiales del condado de Hampshire, la Fiscalía y las autoridades médicas "fallaron y no actuaron correctamente para proteger a los pacientes y sus familiares", detalla el texto.

La doctora Jane Barton, señalada como responsable

En 2010, el Consejo General Médico determinó que la doctora Jane Barton era "culpable de múltiples casos de mala conducta profesional relacionados con la muerte de doce pacientes".  Sin embargo, no fue juzgada y no se le retiró la licencia médica, sino que dejó por propia voluntad la profesión, tras enfrentarse a esa acción disciplinaria.

Durante su trayectoria laboral en el hospital, Barton, de 70 años, firmó 854 certificados de defunción de pacientes y, de ellos, el 94 % recibió opiáceos.

James Jones, exobispo de Liverpool y antiguo director de la investigación, ha afirmado este miércoles que "no corresponde al panel determinar ninguna responsabilidad penal en caso de que cualquier proceso judicial futuro determine culpables". Además, calificó a Barton como alguien "responsable".

Reacciones desde la política británica

La primera ministra británica, Theresa May, ha tachado las averiguaciones como "trágicas y muy preocupantes" durante su intervención, este miércoles, en el Parlamento.

Por su parte, Jeremy Hunt, ministro de británico de Sanidad, anunció "la Policía examinará cuidadosamente el nuevo material que aporta el informe, antes de determinar los próximos pasos a seguir y, en particular, la posible carga penal".