Juan Ramón Lucas: "Me dan mucho miedo los youtuber y los influencer"

  • "Yo soy el primer sorprendido al haber escrito una novela".
Juan Ramón Lucas, antes de la entrevista.
Juan Ramón Lucas, antes de la entrevista.
JORGE PARÍS

Una potente historia, la de Miguel Zapata, Tío Lobo, que cuando cayó en manos de Juan Ramón Lucas acabó convirtiéndose en su primera novela:La maldición de la casa grande (Espasa).

Es ficción, lo deja claro durante la entrevista, pero el arranque es real: un tipo humilde, Lobo, se forja una gran carrera como empresario minero en La Unión a finales del XIX.

¿Tenía claro que no quería una novela histórica?

Sí, quería ficción. Aunque recree la historia de un hombre que existió. Por eso lo he hecho desde un personaje que yo creo, María Adra. Ella cuenta una historia que es ficción, aunque la trayectoria del personaje, Lobo, sea real.

Un hombre muy cruel.

Sí, fue muy cruel, pero como todos los empresarios de entonces y más en la mina. Era muy inteligente y terminó controlando todo. Le importaba poco la gente. Decía siempre: traedme muertos que os daré vivos.

¿Es real el escenario?

Sí, el escenario es real. La mina era como la cuento. Las calles de La Unión, donde se ubica, y la violencia, también.Era principios de siglo, había habido una crisis minera. El trabajo de los niños en las minas se prohíbe a finales del XIX pero estos pasan de esa orden. Si los niños tenían que trabajar, trabajaban. Un 30% de los mineros a finales del XIX eran menores de 16 años en La Unión.

¿Un reto escribir desde el punto de vista de una mujer o al contrario?

Un reto. Sí, lo era. Pero meterme en la piel de una mujer me permite entrar en su sufrimiento. La mujer del minero tiene una doble condena: ser mujer de un minero y vivir esa vida y sufrirlo a él, porque la mayoría se emborrachaba. La mina te embrutece, o al menos en aquella época.

Y sin salida si se quedaba paralítico o moría...

Sí, si eso pasaba, a ella le tocaba salir a la calle y meterse a bailarina de café o a puta que era lo mismo. Hay en la novela una mirada femenina a una realidad muy dura que sigue viva, porque hay abusos sexuales.

Una realidad tristemente presente.

Cuando ha pasado lo de La Manada hemos visto que siguen igual de vivas esas realidades. ¿Cuál es tu papel?, ¿te dejas? Si no te dejas, ¿qué te ocurre? Te matan. Reflexioné sobre eso y te das cuenta de que seguimos igual.

¿No había escrito ficción antes?

No. Lo rompía todo. Yo soy el primer sorprendido al ver la novela. Y no era consciente de lo difícil que es escribir ficción.

¿Seguirá?

Yo quiero seguir escribiendo. Le he cogido vicio. He sufrido mucho, porque es muy complicado. Son 470 páginas y podría haber escrito mil. Pero encuentras gusto a esa especie de sufrimiento. Me gustaría seguir escribiendo salvo que el palo de la gente sea muy gordo. Ahora bien, soy muy consciente de que no soy novelista, yo soy periodista. Y me he sentido muy inseguro escribiendo.

¿Qué ha aprendido gracias a la novela?

He aprendido muchísimo de las mujeres. He sufrido por ejemplo, muchísimo, cuando he narrado una violación. He sentido esa angustia al tener el monstruo delante. Igual que he imaginado las sensaciones en un parto. Todo esto me ha servido para la empoderización de la mujer: cuando ha llegado, yo ya tengo parte del camino recorrido.

Ya antes tendría parte recorrido, ¿no?

Nunca me ha costado empatizar, es cierto. Me resulta imposible entender que haya algún tío sensible que no entienda lo que le pasó a la chica de Pamplona. Por mucho que se fuera al portal con un tío. Ponte en su lugar. Yo me voy con un tío a un sitio pero si él adopta un comportamiento violento y encima sus amigos le acompañan, yo no soy la responsable. Yo he ido a una cosa.

¿Le ha llevado escribir novela pensar de otro modo en su carrera como periodista?

No, me ha hecho soñar que cuando deje esto acaso pueda dedicarme a escribir. Creo que dedicarme a la literatura sería una buena jubilación.

¿El juicio que más teme?

El juicio que más temo es el de la gente.

Como comunicador, ¿qué momento vive?

Es un buen momento. Me gusta mucho comunicar y no quiero perderlo. Me gusta mucho ponerme delante de un micrófono.

¿Le guarda rencor a la televisión?

No, nunca. La tele nunca me ha querido mucho, y tiene más artificio que la radio. Me interesa la condición humana y la radio es más auténtica y tiene más corazón.

¿Un balance de los últimos 40 años como periodista?

Ha cambiado todo muy deprisa y la conclusión es que como nos descuidemos perderemos el valor de referencia que tenemos como valedores de un derecho fundamental que es el derecho a la información. Porque Internet, que funciona bien como fuente, tiene un peligro y es que lo que se cuenta no cuenta con el compromiso necesario para el periodismo. Nos tenemos que poner las pilas.

¿Cómo?

No podemos pretender hacer el mismo periodismo de hace 20 años. Ya no somos nosotros los únicos que orientamos o marcamos. Es una fuente Internet, pero hay que contrastar. Tenemos la obligación de contrastarlo. Me preocupan mucho los youtubers y los influencers...

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