Cubo reciclaje
Cubo dividido en cuatro secciones para el reciclaje. GTRES

La economía circular no es una moda ni una tendencia. Es más una obligación que todas las administraciones están armando con un complejo entramado legislativo que va a situar al consumidor en el epicentro del desarrollo sostenible, como el eslabón imprescindible.

Queda lejos, y sobre todo en desuso y completamente obsoleto, el concepto de “usar y tirar“, que ha sido desplazado ya por las directivas y cada vez más por los hábitos de consumo de los españoles, por el nuevo axioma de “producir, usar, reciclar y volver a utilizar”.

En la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, la “economía circular” está en el centro de las agendas políticas. Los objetivos son cada vez más ambiciosos e implican a administraciones (todos los municipios deberán reciclar y reutilizar el 60% de sus residuos en 2030), a las empresas o a los ciudadanos (en 2023 los biorresiduos se recogerán por separado o se reciclarán en el propio hogar mediante compostaje).

Los expertos coinciden: la economía circular, con el reciclaje y la reutilización como elementos clave, no es una opción. Es imprescindible como fuente de materias primas; es necesaria para reducir el consumo de recursos procedentes de la naturaleza; y es esencial para la creación de puestos de trabajo.

Economía circular: azul, verde y amarillo

Incorporados el azul, el amarillo y el verde a la estética de cualquier pequeño pueblo o ciudad, los titulares se repiten gracias a los hábitos de los consumidores: 19 millones de toneladas de envases reciclados en los últimos 20 años; tres botellas de vidrio recicladas equivalen a la energía suficiente para cargar un teléfono inteligente durante un año; o el cien por cien del material recuperado de un neumático en desuso puede volverse a utilizar.

Así, en los contenedores amarillo (plástico, latas y bricks) y azul (papel y cartón) entraron el pasado año 1,4 millones de toneladas de material (casi el 80% de los envases domésticos), y en el verde casi 790 millones de toneladas de residuos de envases de vidrio, cifras que sitúan a España en la senda marcada por la UE para que el reciclaje y la reutilización sean la base de la economía circular.

Pero quizás uno de los productos que mejor sirven para comprender el significado de la “economía circular” sea el neumático, por cuya adecuada gestión al final de su vida útil los ciudadanos pagan desde hace años un pequeño importe para que tenga un tratamiento adecuado y evitar que acabe en vertederos incontrolados; conceden a ese producto una segunda vida, que se ha convertido en una segunda oportunidad.

Para su adecuado reciclaje, en 2017 se recogieron 188.000 toneladas de neumáticos que terminaron, gracias al compromiso de los consumidores y de los talleres, lejos de los vertederos incontrolados e ilegales que habían proliferado en España, según los datos facilitados por la entidad Signus.