Javier Moro
El escrito Javier Moro, durante la entrevista. JORGE PARÍS

Fue una estrella de Hollywood la actriz española Conchita Montenegro la que ha dado al autor de Pasión India, Javier Moro, la historia de su última novela Mi pecado.

Llegó a la tierra del cine en 1930 y se hizo más que un hueco entre las actrices. Allí se enamoró de Leslie Howard, uno de los actores más populares entonces, un hombre casado que le doblaba la edad, y con quien vivió un apasionado pero muy doloroso romance.

¿Los mayores retos de esta novela?
Contar una historia de amor de una chica muy joven, en este caso la de la actriz Conchita Montenegro, con un hombre mucho mayor y casado. No ha sido contado muchas veces desde el punto de vista de la mujer. Este era una de los grandes retos como escritor.

¿Y el otro?
Contar cómo eran los españoles en Hollywood en aquella época, porque no se ha contado. Y ella llegó allí en los años 30 y fue una estrella. Y Hollywood no ha cambiado desde entonces: Harvey Weinstein no es nuevo, existe desde que existe Hollywood. Es el resultado de una situación totalmente desequilibrada entre un tío con mucho poder que te puede cambiar la vida y gente dispuesta a todo para cambiar la suya.

¿Complicado meterse en la piel de ella?
Lo he hecho entrevistando a gente que ha vivido la misma situación. A través de ellas he hecho el recorrido sentimental que me han contado: creer que pueden cambiar a ese hombre y tenerlo de verdad. El hombre de Conchita no se separó jamás ni pensaba hacerlo. Pero ella cree que lo enamorará tanto que lo hará. Cuando se da cuenta de que no puede, empieza el sufrimiento. Y la angustia gana tanto espacio que llega empieza a querer romper ella y lo hace. Y era difícil porque romper con alguien que tiene poder, que te da estatus y que te protege no es fácil.

¿Fue valiente?
Hay que ser valiente para hacerlo, sí. Es muy difícil romper con alguien poderoso, porque a ver cómo sales. Y a ella no la conocí, no me lo contó, pero lo sé por amigas jóvenes que han vivido historias parecidas.

¿Le ha hecho reflexionar?
Yo he vivido una cosa parecida. He podido vivirlo desde los dos puntos de vista. Y ser un tío no te impide escribir desde el punto de vista de una tía. El sexo no es un impedimento, al contrario, a veces ves mejor desde el otro lado las flaquezas de una mujer sus ambiciones.. Me preguntan por qué escribo siempre de mujeres pero también he escrito de hombres.

Pero de ellas ha escrito más...
Es más fácil escribir de mujeres históricas, porque eran las sometidas y es mucho más fácil identificarse con las víctimas.

¿Qué es lo que más le ha costado entender de Conchita Montenegro?
No entiendo esa ferocidad en borrar su pasado. Tanto que techazó el Premio Nacional de Cinematografía. Quemó todo un día.

¿Alguna respuesta?
El mundo de la farándula era y es un mundo muy desestabilizante. Un día ruedas en un país, otro día, en otro. Un día te lías con un uno, y otro te lías con otro. Y ella empezó a ver que le salía la arruguita por aquí y el ceño por allá, y pensó: ¿cuál es mi futuro? Y se agarró a una tabla de salvación, y eso explica querer borrar el pasado, pero de manera tan tajante me cuesta entenderlo.

Tampoco ayudaba que aquella España de los 40 no veía muy bien ser artista...
Claro, no estaba bien visto. Ser artista, puta y francesa era lo mismo. Y su marido era embajador y del Régimen. Y creo que quiso muchísimo a su marido. Toda la gente que he entrevistado que los conoció dice que era muy feliz siendo la mujer del embajador de España.