Lavavajillas
Imagen de un lavavajillas. JORGE PARÍS

Tener un lavavajillas en casa es, además de un gran adelanto, un aliado innegable para ahorrar tiempo en las tareas de la casa y ganar comodidad. Sin embargo, como cualquier electrodoméstico, requiere cierta limpieza para no perder efectividad ni generar malos olores.

Para que tu lavavajillas deje tus platos tan limpios como en sus primeros días, solo tienes que conocer algunos trucos sencillos que puedes llevar a cabo con productos que seguro que encuentras por casa.

  • Productos de limpieza a medida. Cada fabricante recomienda determinados productos de limpieza en función de los materiales y gama del electrodoméstico.
  • Infórmate bien de qué es lo más apropiado para tu lavavajillas para asegurarte de que la limpieza básica no lo daña.
  • Uso frecuente. El lavavajillas es un aparato que está continuamente trabajando con agua y productos de limpieza, así que, si lo utilizas con frecuencia, te asegurarás de que tenga un mantenimiento interno adecuado.
  • Ambientadores. Puedes comprar uno con el aroma que más te guste o preparar uno casero, colocando la piel de 1 o 2 limones en el compartimento de cubiertos del lavavajillas. Eso sí recomendable cambiarlo tras 4 o 5 lavados.
  • Abrillantar con vinagre. El vinagre no solo sirve para aderezar ensaladas, es un gran antiséptico natural, que puede ayudar a dar brillo a tu electrodoméstico de forma natural. Para ello, puedes iniciar el programa estando el lavavajillas vacío y, pasados 10 minutos, abrirlo y echar dentro vinagre blanco, antes de continuar el programa de lavado.
  • Receta casera. Para desinfectar y que sea más fácil quitar la suciedad puedes utilizar una mezcla a base de limón, agua caliente y vinagre. Un cepillo de dientes te ayudará a frotar los canales y recovecos más estrechos de tu lavavajillas.
  • Bicarbonato y agua caliente. El bicarbonato también es un gran aliado en la limpieza: puede ayudarte a recuperar el color blanco del exterior de tu lavavajillas si lo mezclas con agua caliente.
  • No metas comida. Parece obvio: el lavavajillas va a limpiar tus platos, pero si dejas restos sólidos de comida no va a hacerlos desaparecer, al contrario, pasarán al filtro, recargándolo y al final podrían ser la causa de un problema mayor. Lo más recomendable es que vacíes bien tus platos en la basura o ayudándote de un cepillo o una servilleta de papel.
  • Limpiar el filtro. Aún que sigas estos consejos, nada te salva de sacar el filtro y limpiarlo a conciencia de vez en cuando.
  • Déjalo respirar. La humedad excesiva combinada con las altas temperaturas generan olores y pueden estropear tu lavavajillas. Lo mejor es dejarlo abierto y permitir que se ventile después del lavado.
  • Agua y jabón. Para limpiar tu cesta, rejillas o parrillas el procedimiento es sencillo: colócalas en un balde con agua y jabón y déjalas a remojo unas horas. Después, frótalas con un cepillo y listo.
  • Lejía. Si optas por hacer uso de este limpiador asegúrate de que tu lavavajillas no es de acero inoxidable, para no estropearlo, y de no juntarlo con vinagre. La lejía puede resultar útil si encuentras moho u hongos en tu electrodoméstico.