El gerente de la Entidad Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, José Suárez Tascón; la Jefa de Servicio de la Unidad de Recursos de Personas Mayores de la Consejería de Servicios Sociales y Derechos Sociales del Gobierno de Asturias, María Pilar Rodriguez Gavilán; la Directora de Área de Negocio de CaixaBank en Oviedo, Marta Miranda Gutiérrez, y la responsable del programa de Personas Mayores de la Fundación Bancaria "la*Caixa", Cristina Segura, han participado este jueves en el acto de celebración del décimo aniversario del proyecto 'CiberCaixa Penitenciarias'.

Este proyecto, desarrollado por la Obra Social "laCaixa" desde hace diez años, ha acercado las nuevas tecnologías a 380 personas privadas de libertad procedentes del Centro Penitenciario de Asturias, gracias a la participación de 26*voluntarios mayores, quienes han prestado su tiempo y sus conocimientos a los reclusos con el objetivo de mejorar su reinserción sociolaboral, según explican en nota de prensa.

Las CiberCaixa Penitenciarias son aulas que actúan en dos ámbitos distintos, dentro de los centros penitenciarios y atendiendo a los internos de los CIS en centros de mayores. Estas aulas están dotadas de pantalla, proyector y ordenadores para realizar prácticas individuales, y a ellas acuden semanalmente mayores voluntarios, internos de los centros penitenciarios y de los CIS. Se constituye así un espacio único de relación intergeneracional que representa un proyecto pionero en el Estado de preparación para la libertad.

En estas aulas, voluntarios mayores preparados en el tema imparten informática a los internos, en lecciones que se adaptan al nivel de los beneficiarios y que van desde aprender a editar documentos hasta la introducción en el uso de Internet.

Además, los mayores también enseñan a los reclusos a redactar un currículum o una carta de motivación para un trabajo, al mismo tiempo que les ayudan a preparar entrevistas y trabajan con ellos la importancia de valores universales como el esfuerzo, el trabajo en equipo o el respeto, entre otros.

Se trata de un proyecto que contribuye a reducir el analfabetismo digital de la población penitenciaria, a la vez que fomenta la participación social de las personas mayores, grandes transmisores de valores, experiencias y conocimientos.

Además, el programa contempla también una línea de trabajo para evitar la soledad y el aislamiento de las personas mayores internas en centros penitenciarios, potenciando su actividad y su comunicación, así como ayudándoles a descubrir nuevos intereses que les faciliten la reinserción social.

El proyecto también incluye clases de informática impartidas por profesionales dentro de los centros penitenciarios, de las cuales el año pasado se beneficiaron 1.230 internos.

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