"Poned DMAX el domingo a las nueve y media de la noche y podréis ver gorilas. Podéis ver gorilas en las otras cadenas, pero los nuestros son gorilas de verdad".

Así anima el siempre directo Frank Cuesta a ver la nueva entrega de su programa, en esta ocasión llamado Wild Frank: Gorilas. El herpetólogo y su equipo, dela productora Molinos de Papel, viajan a la República Centroafricana, el país más pobre del mundo que vive sumido en un conflicto armado, para encontrar a los últimos gorilas de tierras bajas que viven en libertad.

¿Qué vamos a ver en 'Wild Frank Gorilas'?
Va a ser un poco diferente al resto de temporadas que hemos visto, porque vamos a ver un sitio donde los animales viven mejor que las personas. Vamos a ver que además de animales, hay personas en peligro de extinción. Es una serie muy rara, pero muy bonita y para la gente que está acostumbrada a protestar y a quejarse de su vida es una serie muy buena para llegar a ser una persona.

Introducen el factor humano, eso es una novedad, ¿no?
Estamos acostumbrados a verlo por separado, o animales o penurias de la gente. Un reportaje tipo Callejeros o un documental de animales. Esto lo hemos juntado y tenemos una especie de Callejeros y un Wild Frank juntos.

Humanos y animales están relacionados...
Realmente ves que la gente vive mal y a veces nos paramos a pensar en los animales y no en las personas y a veces para ayudar a los animales hay que ayudar a las personas.

¿Hasta qué punto habían planeado que fuera así?
Desde el principio vimos que iba a ser un lío, desde que empezamos a pedir los permisos. Cuando llegamos allí nos vino a recoger el ejército para darnos protección. Antes de entrar en la selva nos hicieron firmar unos papeles eximiéndoles de la responsabilidad.
En el centro de África y en el Congo la vida no vale nada. La vida de los animales vale más que la vida de una persona. Es más valioso un gorila que cualquier persona que viva en ese país.

¿Qué los hace tan valiosos?
El beneficio que dan. Si hablamos de países africanos que se dedican al turismo animal son valiosos porque los turistas van a verlos. Mientras haya turismo los conservarán. Mientras haya negocio habrá conservacionismo.

Han trabajado en un país en conflicto, ¿ha marcado eso la grabación?
Normalmente te metes en una selva y el equipo con el que viajo está preocupado por los animales y esta vez estaba preocupado por la gente. Cada vez que oíamos una voz o un disparo o veíamos fuego o humo a lo lejos había pánico.

De hecho, tuvieron un momento tenso...
Empezamos a escuchar disparos y morteros y llegaron corriendo un grupo de militares que habían detenido a unos furtivos y aunque había estado con nosotros poco antes no nos reconocieron. Están muy en peligro y saben que si se cruzan con alguien les van a disparar y llegaron con el impulso de hacer daño. Fue jorobado.

¿Aún le impresiona tener a los animales cerca? ¿Le han impresionado los gorilas?
Ya los había visto antes, pero me impresionó estar solo con ellos. No había guardas., nadie más y vimos cómo se relacionan, el cariño que tienen entre ellos...

¿Hay diferencias entre esa experiencia y otra más turística?
En esta serie vamos a ver dos tipos de comportamiento, el de los gorilas de la selva adentro y el de los que están acostumbrados a ver turistas. Estos últimos pueden estar a dos metros de ti y no te van a hacer nada. Pero en la República Centroafricana estuvimos a cinco o seis metros, que era lo máximo que nos permitía el macho antes de ponerse delante.

¿Por qué el ser humano tiene la necesidad de poseer o coleccionar animales o sus restos?
A todos los que nos gustan los animales hemos empezado con serpientes en casa, con geckos, escorpiones, arañas... es un síndrome tonto, el síndrome verde. Creo que es por la carencia de querer vivir en la selva, vivir con ellos.

O porque te aburres, ¿no?
Si eres rico y estás ya harto de todo pues ya no te llenan los coches, las casas, la fiesta... y quieres más cosas y dices "pues voy a tener un león o un tigre".

La pobreza es una de las causas del tráfico de animales...
Si no tienes para comer, si no tienes dinero, vas a hacer lo que sea. Conmigo están trabajando ahora personas que antes trabajaban en el tráfico de animales. Trabaja conmigo por ejemplo un tipo que traficaba con búhos. Le pagaban 100 euros por un búho que en Dubai se vendía por 5.000 euros.

¿Por qué se empezó a interesar usted por los animales?
A todos los niños les gustan los animales. La diferencia es que cuando llegas a una edad empiezas a tener otras cosas que te llenan. A mí hubo cosas que no me llenaron y me quedé con los animales. Yo era muy introvertido y me sentía más identificado. No perdí esa ilusión de niño.

¿Le marcó el carácter o venía de serie?
Los que nos dedicamos a los animales somos muy brutos, muy abruptos, agresivos a veces, porque somos muy naturales, muy niños.

¿Esa naturalidad es la que le vale para trabajar en televisión?
Ha valido sobre todo para mantenerme en la tele. Con este programa llevamos ya siete años y eso es jorobado. Pero vamos cambiando y tenemos un equipo compacto, somos capaces de generar cosas que ni lo creíamos. Además no nos han podido imponer lo que teníamos que hacer. Somos como una familia y nos movemos bien, incluso en las situaciones de peligro.

¿En qué momento pasó más miedo?
Con los cazadores, cuando hice la tontería de enfrentarme a los cazadores. Aún me lo recuerdan.

¿Y en esta temporada?
Hay un momento al principio que es muy gracioso porque se me ve muy chulo y luego se me ve corriendo como un pardillo. Intenté parar a un elefante y no pude y fue un momento muy cagado, de salir corriendo.

¿Qué le queda por hacer?
Todo ha sido una evolución y ahora estamos más centrados en denuncia, en maltrato animal, en especiales... hay varias cosas en cartera que ya sabemos que vamos a hacer.

Llega un día cualquiera y no tiene ningún insulto por twitter, ninguna polémica abierta... ¿cómo se sentiría?
¡Nada! Pongo un tuit cagándome en alguien para que se metan conmigo (risas). Las redes sociales son muy buenas para debatir cosas o para conseguir información, pero también está muy bien para...

Frank Cuesta interrumpe un momento la entrevista: "mirad, un loro invasor, lo podéis grabar, allí, el verde..."

Las redes sirven para ver la temperatura del país, para ver cómo está y no te digo más para que no se monte. El problema que hay en las redes es que la gente no atiende a razones, no acepta debatir. Viven enfadados. Además, no sabes si estás hablando con un tío de 20 años o un niño de 9.

¿Cómo lleva el momento 'hazte un selfie conmigo'?
Bien, soy el rey en Ceuta, estoy aquí [en España] dos o tres días y mola porque el ego te sube. Luego llegas a casa, se te baja el ego y te vas a la mierda. La gente no es agresiva, te hablan, pero no se te echan encima en plan mal.

¿Decir siempre lo que piensa le hace dormir más tranquilo?
A mí lo políticamente correcto no me vale. Si no me gusta algo no me gusta. Pero también hay que dejar que la gente tenga su propio criterio y sus propias ideas y si crees que están equivocados puedes intentar rebatirlas, pero sin insultar.

¿Algún ejemplo?
El independentismo. Si ellos consiguen la independencia, a mí me parece estupendo, chapó por ellos. Bajo las normas del país, la democracia la constitución o lo que sea. No es para decir "sois unos cabrones". Cada uno quiere lo que quiere.

¿Cómo está el tema en Tailandia? Está recibiendo amenazas...
Es lo de siempre, cuando estábamos trabajando con tigres, leopardos y demás las amenazas eran más jorobadas. Ahora nos dejan animales muertos, nos hacen alguna putadita...

Lo dice como si fuera algo normal...
Es que es normal. Este año que hemos trabajado con el tráfico ilegal de búhos pues nos dejan búhos muertos en la puerta o te envían plumas en una carta. Es una forma de decirte que pares.

¿Y se para?
Es triste, pero a la vez que trabajas contra el tráfico ilegal de animales tienes que tener reuniones, tomar café con el capo del tráfico de ese tipo de animales. Y te dice "te voy a dejar quince, pero este día ni se te ocurra hacer nada, porque tienen que salir diez para Dubai y no te metas". Y tienes que decir que vale, porque es la gente que tiene el poder. Las amenazas del tipo de un búho muerto son de gente de mercados, de pequeño tráfico.

BIO: Nació el 16 de octubre de 1971, en León. Ex tenista profesional, Frank Cuesta tuvo que abandonar la raqueta tras sufrir un accidente de moto que truncó su incipiente carrera deportiva. Este hecho le llevó a viajar a Tailandia y abrir su propia escuela de tenis, la Frank Cuesta Tennis Academy. Allí formó una familia y tuvo la oportunidad de vivir en contacto directo con la naturaleza más salvaje y su otra gran pasión, la herpetología y los animales. Estuvo casado y fue padre de cuatro hijos, Zipi, Zape, Zorro y Zen.