En este aspecto, ha reconocido que las explotaciones pequeñas pueden apuntarse al sistema de declaración responsable y al informe técnico correspondiente, a expensas de cualquier posible inspección para corroborarlo, con el propósito de reducir la carga administrativa.

No obstante, en el caso de las empresas que opten por una macrogranja, sus responsables no pueden optar por esta vía y sí tienen que solicitar, por ejemplo, una autorización ambiental con los correspondientes informes antes de seguir adelante con el proceso de apertura, ha recordado.

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