Colegio
Niños sentados en sus pupitres. GTRES

Con el retorno de la primavera llega todos los años la floración de los cerezos, la declaración de la renta, el no saber qué ponerse por las mañanas y la matriculación de los niños en los centros escolares.

El principal quebradero de cabeza llega a los padres y tutores que tienen que elegir colegio por primera vez, ya sea para niños que entran con tres o cuatro años en Infantil o para aquellos, los menos, que directamente empiezan su vida escolar tres años después en la etapa de Primaria.  Una decisión relevante que marcará en muchos sentidos las vidas de sus hijos y en la que hay muchos factores que tener en cuenta.

Cada familia valora de diferente manera los distintos aspectos que pesan en la decisión, tan personal al final, que hay que tomar.  

Gemma Almena es psicóloga y orientadora escolar, recomienda que "el colegio que elijan vaya muy en la línea de su forma de pensar sobre la educación. Es decir, un colegio que vaya en la misma dirección que los padres. Como profesional considero que escuela y padres debemos ir de la mano a la hora de transmitir una misma línea educativa. Esta sintonía siempre es beneficiosa para el alumno y su confianza en el colegio es mayor".

Teniendo siempre presente que no existe el colegio perfecto y que los gustos, opiniones y circunstancias particulares son las que al final inclinan la balanza por un centro u otro, repasamos con la ayuda de varios padres que están encarando esta decisión o lo han hecho recientemente, los distintos aspectos que ponderar.

Cerca de casa o con ruta

"Quiero que esté cerca de casa. Una cosa que tengo muy clara es que no quiero tener que meterme con el niño en hora punta en transporte público para ir a la otra punta de la ciudad". La cercanía al domicilio es lo primero que destaca María, madre de un niño que abandonará la guardería y entrará en Infantil  el próximo curso.

De una manera muy parecida se expresa Paula, madre de dos niños que están en Primaria e Infantil: "no quería que fuera necesario coger ruta o ir en coche".

Aunque para padres como Carlos, con una niña en segundo curso de Infantil, no era ningún inconveniente, siempre que salieran las cuentas, que no fue el caso: "La ruta se nos salía de madre. Lo estuvimos valorando y casi ninguna bajaba de 90 euros".

Público, concertado o privado

Es otro de los factores que más pesan. Muchas personas descartan alguna de estas opciones por convicción, como María: "Hemos ido a ver un concertado por comparar, pero queremos público. Creo que se debe apoyar la educación pública. También es verdad que tenemos la suerte de vivir en un barrio que tiene varios colegios públicos que están muy bien".

La hija de Carlos acude a un centro privado que es trilingüe y tiene piscina. "Lo que hicimos fue equiparar lo que gastábamos en una guardería y si estuvimos dos años gastando eso, pues podíamos gastar lo mismo en un privado. Es una fundación, no es el típico privado. Es algo más caro que un concertado pero más barato que un privado típico, por eso ahora está un poco saturado, que es el único pero que le ponemos. Nos hablaron de otro privado muy bueno, pero era un gasto base de unos setecientos euros y luego había muchos añadidos. Con dos extraescolares ya estabas en casi mil euros y no podía ser".

Religioso o laico

De nuevo un factor de peso que inclina la balanza de muchas familias. Alberto es creyente y estudió en el mismo colegio concertado y católico al que acuden ahora sus dos hijos.  Fue importante, no obstante apunta que, "no fue la razón que más pesó; el nivel que tiene es bueno y haber conocido cómo es desde dentro me daba confianza, guardo buenos recuerdos de mi paso por ese centro".  No es raro encontrar casos como los de Alberto, en los que los padres fueron antiguos alumnos del mismo colegio y eso inclina la balanza (y suma puntos).   

Para Carlos, en cambio, era fundamental que el colegio fuera laico: "miramos los concertados, pero los tres cercanos eran religiosos y estaban descartados". Paula, que estudió en un colegio religioso, y María también destacan como requisito ineludible la laicidad del centro. 

El proyecto educativo

"Yo no quería niños que marcharan a toque de sirena, con deberes en casa, aprendiendo cosas de memoria. Tampoco me interesaba que tuvieran mucha exigencia académica. Creo que los niños tienen que estar motivados para aprender, si puede ser mediante el juego, la participación, que se respete su espacio y su propio ritmo madurativo. Y eso fue lo que me transmitieron en el cole que elegí. Al final fue el factor más importante", cuenta Paula.

Carlos también valoró mucho este aspecto: "Me gustó que tienen un sistema de matemáticas relativamente nuevo que se llama ABN que es una forma muy divertida de enseñar las mates. Tienen mucha parte tecnológica. Y no tienen libros de texto al uso,  exceptuando unos pocos cosas, no hay que comprar libros".

Pero dar con ese proyecto educativo deseado no siempre es fácil. "Estamos intentando que haya algo de trabajo por proyectos pero hay muy pocos que lo tengan", se lamenta María.

Bilingüe o no

Las familias también tienen muy en cuenta que el centro sea bilingüe o no, así como la manera en la que enseñan otros idiomas. "Los idiomas era algo importante que queríamos y buscábamos. Este privado es muy bueno en inglés desde los tres años, con un 40% de las clases en ese idioma. En  5 años es un 60%. Y después tienes educación en alemán o en chino", cuenta Carlos.

"Todos los padres y profes con los que hemos hablado nos han dicho que es un desastre, lo que es descorazonador", explica María, "pero en nuestra zona todos los institutos son bilingües así que ni nos hemos planteado buscar uno que no lo sea porque eso luego nos puede suponer un problema. Si fuera por nosotros preferiríamos que no fuera bilingüe en las materias principales y reforzar el inglés aunque fuera con extraescolares".

Otros aspectos a tener en cuenta

La psicóloga Gemma Almena apunta a que "cada vez es más frecuente que los padres lleguen al colegio preguntando por otros factores: el proyecto educativo, si se trabaja con libros o por proyectos, cómo son las instalaciones, si hay comedor de cáterin o con cocina propia, horario flexible, intensivo, actividades extraescolares, etc".

Las extraescolares también se tienen muy presentes. "Hay amigos que nos han intentado convencer de los concertados con el argumento de las extraescolares. En el concertado les tienes hasta las cinco, y en el público si quieres tenerles hasta esa hora les tienes que apuntar a extraescolares y hay algunos que te terminan costando lo mismo".

"Como Marina empezó el cole con dos años por ser de diciembre, en mi caso confieso que también le di importancia a cómo trataban el tema del pis, si los cambiaban, si les dejaban dormir siesta, en definitiva, si eran respetuosos con las necesidades de los niños pequeños", explica Paula Leñero.

Que del centro elegido terminen con dieciocho o con doce años es algo que también pesa en la decisión de muchas familias. "El concertado que vimos duraba hasta bachillerato y por un lado nos gustó pero por otro nos dimos cuenta de que era muy paternalista. Está muy bien que no salgan del mismo centro hasta la universidad, pero luego pensamos que también está bien espabilar", cuenta María.

Y que el colegio funcione mediante un sistema de cooperativa suele suponer un ahorro importante, pero también requiere de la implicación de un número mínimo de familias. Suele ser algo que se encuentra, más que decisorio. Distinto es que lleven uniforme o vistan de calle, que tiene más peso para muchos padres. Igualmente, muchos valoran que los centros estén abiertos a la participación de las familias.

Internet, amigos con hijos y jornadas de puertas abiertas

María acudió en primer lugar a Internet. "Hay un buscador en la comunidad de Madrid que vienen todos los colegios con todos los servicios que ofrecen, que para lo básico más o menos te sirve. Luego hay otras páginas con las opiniones de los padres que son menos fiables, porque del mismo colegio lo mismo te dicen que es maravilloso como que es horrible, así que no te sirve mucho. Además, había un colegio del que decían que no cambiaban a los niños y cuando fuimos nos dijeron que claro que sí"

Preguntar a los amigos de la zona con niños es otra vía de información recurrente. Carlos localizó así el colegio al que acude su hija: "una mamá en el parque habló a mi mujer de este colegio privado y dio la casualidad de que allí habían estudiado dos compañeros míos de trabajo".

Por supuesto, están también las jornadas de puertas abiertas que organizan todos los colegios.  "Fui a todas las que pude. Creo que se capta muy bien lo que te cuentan y la manera en la que te lo cuentan... y lo que no", destaca Paula. María coincide en la importancia de esas visitas: "me parece fundamental, me sabría muy mal mandar al niño a un colegio sin haberlo visto ni haber hablado nada con el personal del centro".

María apunta también algo que considera importante para la elección de centro y que ella echó a faltar: "Lo que realmente me gustaría para decidir es ver el profesor que va a tener mi hijo. Pero es imposible, ni siquiera en los privados. Es una faena porque, de todos los factores, es el más importante. Creo que estaría bien que los colegios dieran la oportunidad de conocer al menos a todos los profesores que haya de Infantil en las jornadas de puertas abiertas, aunque no sepas en concreto cual de ellos te va tocar.

Cuando apenas se puede elegir

Y si después de tanto trabajo no nos conceden el colegio que esperábamos, la psicóloga Gemma Almena destaca que "debemos ser flexibles ya que nuestros hijos los son, los niños aprenden siempre. Sus hijos tienen por delante toda una etapa educativa que como mínimo durará de forma obligatoria hasta los 16 años, en este camino darán con profesores más o menos implicados, más o menos exigentes, más o menos de nuestro gusto, lo mismo le ocurrirá con sus compañeros de clase, sin embargo, de todo ello habrá un rodaje que les hará crecer como personas. Para su tranquilidad, aunque los niños y niñas pasan mucho tiempo en el colegio, es un hecho más que evidente que es en el seno familiar donde se define nuestra personalidad".

De hecho hay familias para las que esa capacidad de elección está muy limitada.

"Nuestro colegio da servicio a entre 7 y 8 muninipios con menos de 100 habitantes", explica Fran Sueiro refiriéndose a la escuela rural Ángel Gómez de Andrés. Los habitantes de la zona tienen dos opciones, ese pequeño centro  o un colegio más grande y convencional. " Las clases son unitarias, hay dos aulas, una para primaria y otra infantil con 9 o 10 años y favorece mucho el aprendizaje individual y hace también que el crecimiento sea más natural", habla con entusiasmo Sueiro de este centro, en el que los padres están más que implicados y procuran innovar y escuchar siempre a los niños.

"En condiciones normales jamás hubiese elegido el colegio que solicité para mi hijo", nos cuenta Carmen, que representa a aquellos padres para los que la capacidad de elección de centro escolar es mínima, ya sea porque tienen algún trastorno como el autismo o un problema de salud crónico, como es el caso de su hijo que tiene diabetes y lleva bomba de insulina.

"Para nosotros el principal factor era que tuvieran servicio médico dentro del centro, era una necesidad. Hay listados de los colegios públicos y concertados que lo tienen, tras mirarlo vimos que en nuestro municipio había uno público con enfermera que estaba muy lejos y otro concertado más cerca. Para nosotros la cercanía era importante, y asesorados por la asociación de diabéticos lo elegimos". Otros factores que para muchas familias son fundamentales, no pudo tenerlos en cuenta. "Me los tuve que tragar. Pasaron a ser completamente secundarios, aunque fueran asuntos importantes. De hecho yo nunca hubiese elegido un colegio católico".