Gabinete Caligari
El mítico grupo Gabinete Caligari hace treinta años GARCÍA-ÁLIX

No soy yo el que ha de protagonizar esto, por eso no quiero que se me hagan fotos", nos dice Jaime Urrutia, exlíder de Gabinete Caligari que celebra los 30 años del trabajo más emblemático de la formación: Camino Soria.

"Prefiero que salgan imágenes del grupo de aquellos años", de las que hay unas cuantas, en blanco y negro, en el libro que acompaña al disco, por eso nos pide que no le hagamos fotos a él solo.

Se rompió la banda, pero Urrutia deja claro que el protagonista de esta celebración es de los tres, no de él solo. 

No muestra rencor, sino todo lo contrario: "Aunque no hable con ellos siempre los consideraré mis amigos". Los tres caligaris: él, Edi y Ferni son los protagonistas, juntos lograron el éxito que fue Camino Soria y que hoy sigue siendo banda sonora de muchos. Tres décadas después aquel trabajo sigue estando en pie.

Apenas habla, fiel a lo que ya ha contado al inicio y al cumpleaños, de su época en solitario, así que no se trata de pose, es verdad: ha venido por Camino Soria.

Era 1987 cuando se publicaba la que se ha considerado una de las obras maestras del pop español y en la que estaban temas como La sangre de tu tristeza, Suite nupcial, Tócala, Uli o Pecados más dulces que un zapato de raso.

Lo que sí cuenta, y se refiere a él, es que será pronto cuando se retire: "No tengo esa necesidad de algunos de seguir subido a un escenario hasta que las piernas no me aguanten".

¿Algo así como hizo Biedma cuando dejó de escribir y como él mismo confesó: se abandonó a las ruinas de su inteligencia? "Sí, algo así, me gusta mucho ese concepto".

Una celebración que viene en forma de cuidado objeto: el disco original remasterizado y un libro de 48 páginas con fotos de García-Álix y textos actuales de Urrutia, Edi Clavo, García-Álix y Loquillo, entre otros. En la época do0nde todo cabe en el móvil todavía hay algo de espacio para los románticos y los que se niegan a dejarlo todo metido en un aparato.

Vivió Urrutia la movida, las drogas, el éxito brutal, los arañazos inevitables e inherentes a momentos tan radicales, y tantos años después se le nota el cansancio. No lo dice, pero en sus silencios y su mirada se lee bien que no solo no hay nostalgia del pasado sino que está deseando marcharse a un lugar, acaso Soria, donde no resuene tanto el ruido.