Después de diversas exposiciones en el extranjero, Almunia de Miguel vuelve a Sevilla con una exposición en la que muestra lo cotidiano y "descifra el espacio de cada obra para conseguir el equilibrio necesario entre obra y autor", tal como señala la Diputación en un comunicado.

Así, se indica que, según el crítico de arte, Joaquín Castro, De Miguel "es uno de los pintores que cultivan la figuración y demuestra que a través de ella puede también investigarse".

Su obra, con una serie de objetos dotados de un encanto especial y que remiten a recuerdos y vivencias, se podrá ver en la Sala Provincia, hasta el próximo mes de abril.

Indica que el artista se ha mantenido fiel a un criterio de "exigencia, de calidad y rigurosidad", con una técnica desarrollada en el óleo, combinando un trazo firme con la delicadeza de lo entrevisto y un dibujo de líneas definidas, que articulan y configuran las partes y el todo.

"La versatilidad de la técnica del óleo le permite una extraordinaria variedad de tratamientos de la forma y, aunque es maestro en la figura, se introduce en el mundo del bodegón, al que dota de idénticas calidades cromáticas, sin que nada sobre ni nada falte", incide.

Nacido en 1966 y residente en Sevilla, Almunia de Miguel participa en exposiciones individuales y colectivas desde 1982 y, también desde hace años, en colectivas en varias ciudades de Estados Unidos, Tetuán (Marruecos) y en Monterrey (México).

Es Premio Nacional de Pintura Juan Roldán 2005 y seleccionado para el XVII Premio de Pintura Gustavo Bacarisas, el Concurso 'Fundación de las Artes', en varias ediciones, o el Premio Penagos de dibujo.

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