Las víctimas sufrían violencia o fuertes cargas familiares en su país de origen y eran engañadas y traídas a España en muchos casos por intermediadoras con las que guardaban relaciones de parentesco, ha informado la Policía Nacional.

Alrededor del club donde las mujeres eran explotadas la organización había construido un complejo turístico formado por un hotel, una cafetería y una empresa de turismo. El club ha sido clausurado.

Algunos miembros de la organización, encargados del funcionamiento directo del club y resto de negocios, pernoctaban en el complejo y de este modo podían ejercer un control inmediato sobre las víctimas y mujeres del local.

La trama atesoraba un patrimonio cercano a los tres millones de euros. Durante la operación se han recuperado tres armas cortas y 800 cartuchos de diferente calibre, 350.000 euros en efectivo, 4.000 dólares, sustancias estupefacientes, dos vehículos y material informático.

OPERABAN EN LA ZONA NORTE DE ESPAÑA

La red llevaba varios años actuando en la zona norte de España y muchos de sus miembros ya habían sido detenidos en diversas ocasiones por lo que cada vez aumentaban las medidas de seguridad utilizadas para no ser descubiertos.

Las comunicaciones entre ellos eran escasas y las reuniones se llevaban a cabo en lugares o inmuebles de "confianza" y en zonas donde no pudieran ser vistos. Asimismo, cambiaban de vehículo con frecuencia para lo cual usaban unos diez vehículos indistintamente.

La operación se ha saldado con la detención de 14 miembros de la red, 7 en Ribadesella, 4 en Oviedo y 3 en Cantabria.

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