La espiral de violencia en la que está sumida Pakistán tras la muerte de la dirigente política Benazir Bhutto ha sido el detonante por el que el presidente Pervez Musharraf haya anunciado la suspensión de su campaña para las elecciones previstas para el próximo 8 de enero.

El partido de Musharraf considera una "opción realista" aplazar por un periodo de hasta tres meses las elecciones legislativas y provinciales. Según reconoció Tariq Azim Jan, uno de los miembros de la Liga Musulmana Pakistaní, parece "más que probable que las elecciones se retrasarán".

El asesinato de la dirigente del Partido Popular de Pakistán (PPP) ha dado pie a que su comité central haya abordado su futuro en una reunión extraordinaria de la que se espera que salga una decisión sobre su participación sobre los comicios.

Reunión de la plana mayor del PPP

Esta reunión ha tenido lugar en la residencia de la familia Bhutto en la población de Nauredo, cerca de Larkana, en la provincia sudoriental de Sindh, y está presidida por el "número dos" del partido, Makhdoom Amin Fahim, informaron a la prensa fuentes de la formación.

Además, miles de seguidores de la líder paquistaní se acercaron este domingo a la casa familiar de Nauredo en Larkana (sur) para los últimos rezos a los tres días de su muerte, mientras la provincia de Sindh empieza a salir del caos en el que se ha visto sumida tras el atentado que le costó la vida. El viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, anunció el sábado que su hijo Bilawal, de 19 años, leerá el testamento político de su madre, lo que desató rumores de que podría ser su sucesor al frente del PPP pese a su juventud.

Las dudas sobrevuelan todavía sobre el atentado que costó la vida a Bhutto, quien ya se imaginaba que algo grave podría sucederle. De hecho, en un e-mail que envió a fines de octubre a su portavoz, para que éste lo entregara a la cadena CNN, la ex Premier paquistaní dijo que responsabilizaba "a Musharraf" si es que atentaban contra su vida.