Funeral por Bhutto.
Miles de seguidores de la dirigente política se congregan para rendir tributo a su persona. Mohsin Raza/REUTERS

Miles de seguidores de la líder paquistaní Benazir Bhutto se acercaron este domingo a la casa familiar de Nauredo en Larkana (sur) para los últimos rezos a los tres días de su muerte, mientras la provincia de Sindh empieza a salir del caos en el que se ha visto sumida tras el atentado que le costó la vida.

El viudo de Bhutto pidió en sus plegarias, emitidas en directo por la televisión, un sitio para ella en el paraíso y se preguntó "cuántas Bhuttos tienen que morir para satisfacer a sus asesinos", mientras se escuchaban los llantos de los hombres congregados a su alrededor en esta última jornada de luto.

Una atmósfera de tristeza e indignación se respiraba en la residencia familiar del pueblo de Nauredo, donde la familia de Bhutto y la cúpula de su Partido Popular (PPP) han recibido estos días las condolencias por su muerte en un atentado el pasado día 27. A la rabia de los seguidores de Bhutto contribuyen las dudas expresadas por el PPP sobre la investigación del atentado, en una atmósfera de incertidumbre sobre el futuro curso político del partido y su liderazgo.

Su hijo leerá el testamento político

El viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, anunció el sábado que su hijo Bilawal, de 19 años, leerá el testamento político de su madre, lo que desató rumores de que podría ser su sucesor al frente del PPP pese a su juventud. No sólo la casa familiar de Nauredo congregó a seguidores de Bhutto, que también acudieron a su tumba en el cementerio local y a otra residencia de la familia en Larkana, una ciudad que se llenó con los llantos de los seguidores de Bhutto.

Mientras, la provincia de Sindh va retornando poco a poco a la normalidad, según su responsable de Interior, Akhtar Zamin, quien aseguró que sólo en Larkana se estaban registrando movilizaciones pese a que las televisiones informaban también de congregaciones en distintos puntos de Karachi. Zamin pidió distinguir entre aquellos que están de luto y los "malhechores" que han sembrado el caos durante tres días en la provincia, principal cantera de votos del PPP. La sureña Karachi, capital financiera de Pakistán, ha permanecido tres días sumida en el caos, con saqueos, quemas de vehículos, gasolineras, trenes y negocios y una población aterrorizada escondida en sus casas.