Miles de personas lloraron mientras el cuerpo de Bhutto, tiroteada tras participar en un mitin electoral, era llevado desde su casa hasta su tumba, en la provincia de Sindh, en el sur.

Muchos descargaron su ira contra el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, y contra Estados Unidos, que apoya desde hace tiempo al ex jefe del Ejército con la esperanza de que logre mantener la estabilidad en el país con potencial nuclear.

'Vergüenza para el asesino Musharraf, vergüenza para el asesino Estados Unidos', gritaban los presentes en la ceremonia, mientras el marido de Bhutto, Asif Ali Zardari, acompañaba el féretro envuelto con la bandera verde, roja y negra del Partido del Pueblo de Pakistán.

Musharraf, quien llegó el poder en un golpe militar en 1999 y espera seguir siendo presidente tras su renuncia al Ejército el mes pasado, ha apelado a la calma y culpó a integristas islámicos del asesinato.

En Sindh, donde Bhutto tenía un masivo apoyo popular, particularmente entre los pobres, al menos 24 personas murieron en las protestas.

'Anticipamos que la situación puede empeorar después del funeral', dijo a Reuters el responsable de Interior de Sindh, Ajtar Zaman.

La muerte de Bhutto generó temores de un retraso en las elecciones convocadas para el 8 de enero, que se espera devuelvan a Pakistán a una democracia civil, aunque el primer ministro interino, Mohammadmian Soomro, dijo el viernes que por el momento no se había decidido ningún cambio en el calendario.

Varios dirigentes mundiales pidieron al país que no se desvíe del camino de la democracia, mientras que los temores a una mayor inestabilidad en la región, de la mano del integrismo, sacudían los mercados financieros.

VIOLENCIA EN SINDH

En Sindh, las autoridades emitieron la orden de disparar contra los manifestantes violentos. Cientos de automóviles, camiones y autobuses fueron quemados y la multitud bloqueó carreteras.

Paralelamente, una explosión en una reunión electoral en el convulsionado noroeste de Pakistán provocó seis muertos, incluido un candidato del partido que apoya a Musharraf.

Bhutto, de 54 años, quien volvió en octubre tras ocho años de exilio, esperaba convertirse en primera ministro por tercera vez.

Pero cuando se iba de un mitin de campaña en la ciudad de Rawalpindi, se levantó para saludar a sus simpatizantes desde su coche blindado descapotable y el agresor le propinó los disparos.

Hoy fue enterrada junto a su padre, el ex primer ministro Zulfikar Ali Bhutto, que fue ahorcado en 1979 tras ser derrocado en un golpe militar.

En 1988, con sólo 35 años, Bhutto se convirtió en la primera primer ministro elegida democráticamente en el mundo musulmán. La derrocaron en 1990, fue reelegida en 1993 y depuesta en 1996 en medio de acusaciones de corrupción que según ella tenían motivaciones políticas.

Bhutto, quien escapó ilesa de un ataque suicida en octubre que se cobró la vida de 139 personas, estaba casada y tenía tres hijos adolescentes.

/Por Faisal Aziz/.*.