Campanadas
Vecinos de Santiago y Zaraíche se quejan del tañido de las campanas de la iglesia y de los villancicos que pone el párroco. (Tanya M.) Tanya M.

Más que hartos. Así se encuentran los vecinos de la pedanía murciana de Santiago y Zaraíche (5.037 habitantes) que viven en las inmediaciones de la iglesia. Desde que entró el nuevo párroco Ginés Acosta las campanas del templo tocan el doble de veces y, además, durante los días de fiesta pone música representativa.

Las campanas de la iglesia marcan las horas en punto y las y media. Además, ahora en Navidad el párroco pone villancicos desde las 10.00 horas hasta las 20.00 horas cuando suenan los cuartos.

Quiere hacerse notar

"El párroco se empeña en hacerse notar, sin pensar en las personas que necesitan reposo, estudiar o gozar de tranquilidad", explicó uno de los vecinos afectados por el tañido de las campanas y los villancicos de Zaraíche.

No es la primera vez que las campanadas de una parroquia terminan en cabreo vecinal. Un juez de Murcia ya ordenó en marzo del año pasado silenciar las campanas de la iglesia de la pedanía de Zarandona.

Lo hizo porque una vecina del pueblo denunció en el juzgado que los repiques de las campanas de la iglesia no la dejaban dormir con tranquilidad. El magistrado falló a su favor y ordenó suspender el tañido de campanas de Zarandona entre las 22.00 y las 8.00 horas.

Más quejas en el centro de Murcia

En Murcia ciudad también hay vecinos que se quejan del ruido de las campanas de las iglesias. "La gente dice que es muy bonito escuchar las campanadas pero es porque no viven en el centro. Yo escucho a la vez las campanas de la catedral, las de San Lorenzo y las de Santo Domingo. Es una locura y no se puede descansar", explicó Inmaculada López, una vecina del barrio de Santo Domingo.

Lo que opinan los vecinos

Nuria P. Limpiadora, 28 años. "El dinero se podría aprovechar en arreglar la iglesia que parece una nave. A mí, las campanadas y los villancicos ya no me molestan porque dejé el barrio".

Sole B. Ama de casa, 65 años. "Vivo cerca de la iglesia. No entiendo cómo la gente se puede quejar de las campanas. Me gusta escuchar las horas y los villancicos dan ambiente navideño".

Fina S. Ama de casa, 50 años. "Esto de las campanadas y los villancicos ha sido una idea del nuevo párroco. No hay que darle más importancia, pero entiendo que puedan ser algo molestas".