Rey, al fondo, y Juan Carlos San Pedro.
Rey, al fondo, y Juan Carlos San Pedro. EUROPA PRESS

El título de c1 para los profesores de idiomas entrará en vigor antes de dos próximos cursos en Castilla y León, si bien la nueva regulación no se aplicará con carácter retroactivo a los docentes que actualmente se encuentran en las secciones de blingüismo sino en un futuro a los que accedan a ellas. Eso sí, los profesores que imparten ya inglés, francés o alemán en las más de seiscientas secciones bilingües existente en la Comunidad habrán de mejorar todavía más su nivel competencial.

Así lo ha anunciado hoy el consejero de Educación, Fernando Rey, minutos antes de presidir en el Monasterio de Prado, sede de su departamento, la constitución del Grupo de Trabajo de Innovación y Mejora del Sistema educativo, con participación, entre otros, de representantes de la Junta y decanos de las facultades de Educación de cada una de las universidades públicas y privadas de Castilla y León.

Precisamente, la competencia lingüística figura entre las prioridades de dicho grupo de trabajo, ha incidido Rey, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha recordado que su departamento aún no ha concluido la evaluación sobre el bilingüismo en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, si bien ha apuntado ya que el objetivo, en todo caso, será la imposición del título c1 al profesorado que imparta idiomas en estas secciones.

El titular de Educación precisa que se trata de una "regulación hacia el futuro", de forma que dicho título no afectará a los profesores de las actuales secciones de bilingüismo. "Éstos pueden estar tranquilos, ya que no se les aplicará con carácter retroactivo", aunque sí se les pedirá que eleven su nivel, advierte Rey, quien anuncia que el c1 quedará implantado antes de los dos próximos cursos, "como mucho, y se exigirá a los que entren nuevos".

En la actualidad existen más de seiscientas secciones bilingües en la Comunidad, fundamentalmente de inglés, pero también de francés y de alemán. En este sentido, el consejero precisa que no todos los alumnos tendrán sección bilingüe ni todos serán centros british, si bien éstos habrán de elaborar un proyecto que gravite en el bilingüismo "puesto que la idea es que los alumnos tienen que saber sí o sí inglés".

REFORZAR VOCACIONES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS

El titular de Educación confiesa que una de las preocupaciones es el exceso de alumnos que cursan las denominadas ciencias sociales, Derecho, Administración de Empresas y, sobre todo, Magisterio, "con mucha demanda y muy pocas salidas profesionales", en detrimento de aquellos que eligen las ingenierías y otros estudios técnicos, de ahí la necesidad, en su opinión, de "reforzar las vocaciones científicas y técnicas".

Entre los objetivos del grupo de trabajo constituido hoy figuran la mejora del acceso a la profesión de docente, la formación inicial de estos profesionales "a la luz de las nuevas competencias del futuro para contar con profesores digitales, innovadores y bilingües", así como el proceso de formación continúa de éstos hasta su jubilación, detalla el consejero.

Al respecto, el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Educación, Juan Carlos San Pedro, presente en la reunión de este grupo de trabajo, ha aprovechado para presentar la propuesta que han trasladado a las distintas fuerzas políticas y al Gobierno que supone la implantación de un nuevo modelo de carrera que integraría desde el acceso a las facultades y la formación continua del profesorado, hasta el momento de la jubilación.

La propuesta parte de la convicción de que las actuales facultades de Educación, con más de 165.000 alumnos, frente a los 16.000 existentes en Medicina, "impide trabajar con garantías y el suficiente nivel de experimentalidad", lamenta San Pedro, que por eso se muestra rotundo al afirmar que en la actualidad "no se está seleccionando a los profesionales de acuerdo a las competencias que la sociedad demanda".

Así, San Pedro aboga por un nuevo modelo de oposición que sustituya al "vetusto" actualmente existente a fin de que éste sirva de verdad para evaluar las competencias que se desarrollan en la práctica, de forma continua", al tiempo que demanda un proceso de formación continua del profesorado tras constatar igualmente que buena parte de éstos, una vez que logran el acceso a una plaza, entran en una "fase de meseta" en la que dejan de motivarse y dinamizarse.

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