La alcaldesa de Camargo, Esther Bolado, y el concejal de Turismo, Eugenio Gómez, acompañados por miembros del Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (CAEAP) han visitado la finalización de los trabajos de renovación de la cubierta.

Bolado ha expresado su "satisfacción por el resultado de unos trabajos que permiten poner en valor esta joya de nuestro patrimonio" y mejorar así las condiciones de conservación de un enclave arqueológico que está declarado como Bien de Interés Cultural y que se ubica en las inmediaciones del Aeropuerto de Parayas.

Mientras, Gómez ha enmarcado esta rehabilitación en "la labor que estamos llevando a cabo desde el Equipo de Gobierno para potenciar la riqueza cultural del municipio y favorecer que un mayor número de personas visiten emplazamientos como estas termas o la Cueva de El Pendo y descubran los importantes vestigios de nuestra historia".

Al respecto, han enfatizado que "tenemos la inmensa fortuna de contar con este yacimiento arqueológico a escasos metros de esa gran puerta de entrada a nuestra tierra que es el Aeropuerto y muy próximos a esa otra gran vía de comunicación que supone la Autovía, por lo que estos restos arqueológicos pueden constituir un nuevo polo de atracción para quienes deseen visitar Camargo para conocer nuestros yacimientos".

Las obras llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Camargo a través del plan de actuaciones dirigido por el Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (CAEAP) y que han contado con la autorización de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, han consistido principalmente en la reposición integral de las cubiertas del yacimiento y su centro de interpretación, que originalmente eran de placas onduladas prefabricadas, y su sustitución por tejados de teja árabe.

A ello se ha sumado la mejora de las bajantes para favorecer el desagüe de las precipitaciones de lluvia, la mejora del piso de cristal de la pasarela que permite tanto el acceso a la parte posterior del cementerio como la visualización de los restos, así como la reposición de los atriles de los elementos explicativos del conjunto arqueológico.

Esta actuación de remodelación se ha llevado a cabo dos décadas después de que el propio Ayuntamiento de Camargo acometiera las primeras obras para proteger y promocionar este conjunto arqueológico y adecentar este enclave, y se suma a la publicación en breve de un libro que recogerá los resultados de los 20 años de estudios sobre este importante y singular yacimiento de Maliaño además de la reciente remodelación de los elementos del Castillo medieval del Collado, conjunto de iniciativas que han contado con un presupuesto conjunto de 22.000 euros.

EL ENCLAVE

La zona en la que se encuentran los restos arqueológicos constituyó hasta mediados del siglo pasado la antigua península de la Mies de San Juan, pues se trataba de un enclave costero de marismas hasta que se llevaron a cabo los rellenos para construir el Aeropuerto de Parayas, por lo que los restos arqueólogos que se ubican en este lugar de Maliaño constituyen un verdadero cronograma de los procesos históricos que se desarrollaron en el municipio durante los últimos dos milenios, ya que en esa zona se encuentran restos de varias épocas desde la Edad Antigua hasta la Edad Moderna.

Las excavaciones llevadas a cabo entre 1995 y 1998 por un grupo de arqueólogos del CAEAP permitieron descubrir unas termas romanas de finales del siglo I d.C. y remodelaciones que se dieron en el siglo II d.C documentadas tanto por evidencias arqueológicas como por dataciones de Carbono 14 y por el estudio específico de los diferentes morteros y materiales.

Aquellas termas estaban dotadas de bañeras, piscinas, estancias diversas y calefacción, y también se encontraron restos de la estructura de una casa que podrían formar parte de un asentamiento urbano.

Igualmente, se hallaron sobre esas ruinas la planta de una iglesia románica, construida en el siglo XII dedicada a San Sebastián y dependiente de la Colegiata de Castañeda, y en torno a ella se localizó una amplia y densa necrópolis medieval fechada entre los siglos VIII y XVII, relacionable con la iglesia románica.

Dada la singularidad y buen estado de las termas romanas -al ser las únicas encontradas hasta la actualidad en Cantabria- y de los restos de la iglesia romana superpuestos, el Ayuntamiento tomó la decisión en 1998 de proteger físicamente los restos arqueológicos y ponerlos en valor.

Así, tras las excavaciones arqueológicas y las labores de consolidación y restauración, el yacimiento fue protegido con una cubierta estable y se instaló una pasarela aérea que permite su observación y disfrute por parte de los visitantes. Además, se instaló un pequeño centro de interpretación, con varios paneles explicativos y una maqueta que recrea el aspecto que pudo tener el edificio termal romano a mediados del siglo II d.C.

Ahora, gracias a la rehabilitación de la cubierta principal y de los elementos renovados, el Ayuntamiento de Camargo continúa con su afán de proteger esta zona y de potenciar el conocimiento por parte de la sociedad de un enclave de gran valor arqueológico.

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