Acusada de envenenar a sus compañeros en el Hospital de Arriondas
Acusada de envenenar a sus compañeros en el Hospital de Arriondas EUROPA PRESS

La acusada de contaminar, con líquidos nocivos para la salud humana, las botellas de agua de dos de sus compañeros de trabajo en el laboratorio del Hospital de Arriondas en el que trabajaba se ha acogido este miércoles a su derecho a no declarar. La acusada, C.N. ni siquiera ha querido responder si se declaraba culpable o inocente a preguntas de la Magistrada que la juzga en el Penal número dos de Oviedo

El juicio, que arrancó a las 9.30 de la mañana se inició con la declaración de una de las testigos y a su vez una de las víctimas que ejerce la acusación particular, que en el momento de los hechos, en 2015 era compañera de la procesada. La ha manifestado

mantenía una relación cordial y correcta con su entonces compañera que ahora que se sienta en el banquillo y que en Laboratorio no existían problemas laborales.

Ha explicado como detectó por primera vez que el agua de la botella que llevaba a diario a su trabajo y dejaba sobre la mesa tenía un sabor ácido. "Yo cuando bebí por primera vez la botella con sabor ácido y escupí. Luego ya aparecieron botellas con el agua de un color amarillo, otras que olían a podrido.... Unas eran mías y de otras de compañeros.

Yo empecé a olerlas a diario a raíz de que noté el sabor ácido", ha manifestado.

Así ha explicado que si bien cuando noto el sabor ácido por primera vez no se lo comentó a nadie, si lo hizo en la segunda ocasión trasladando lo ocurrido a la jefa de servicio. Ha explicado que si bien ella no llegó a tener problemas físicos porque "escupió el agua", si llegó

a estar de baja por la ansiedad que le causó lo que ocurría.

"Lo pasamos realmente mal, así que comunicamos que la situación era insostenible y así no podíamos trabajar. El 8 de junio de 2015 presentamos la denuncia y posteriormente les llevamos las botellas que teníamos guardadas en el cuartel de la Guardia Civil de Arriondas", ha manifestado la testigo que ha indicado que tras presentar la denuncia volvieron a aparecer otras dos botellas manipuladas.

Ha explicado que tenían las botellas guardadas en una cajonera y las llevó ella mismas en una caja de cartón a la Guardia Civil.

La testigo ha relatado como la situación de ansiedad que vivía le llevó a pedir un permiso de trabajo no retribuido. Así, a la vuelta a su puesto de trabajo la Guardia Civil había colocado cámaras y captó como fue manipulada una botella en su mesa por parte de la acusada.

Fue entonces cuando se detuvo a su compañera y entonces "tuvo que pedir una baja laboral porque ya estaba al límite".

En esa misma línea se ha manifestado otro de los compañeros de la acusada que resultó afectado y que también ejerce la acusación particular, que ha indicado que el tuvo que coger una baja médica por el estado de "ansiedad que le generó la detención" de la procesada. "Nos llamó la Guardia Civil para enseñarnos las imágenes de una cámara en la que se veía como se manipulaba la botella de mi compañera".

Ha coincidido con la anterior testigo en destacar que el ambiente de trabajo era bueno y no existía ningún problema ni tensión reseñable.

Ha narrado como en una ocasión en el mes de abril compró una botella de agua y la guardó como llevaba haciendo en nueve años, al tomarla al día siguiente notó "acidez y amargor y con un olor pestilente". "No entendía nada de lo que ocurría, se lo comenté a unos compañeros. Entonces mi otra compañera estaba derrumbada y contó que le llevaba pasando eso unos cuantos días, así miramos la cartelera porque la única posibilidad es que la manipulasen en el turno de tarde o de noche, así que miramos y había dos turnos", ha manifestado.

Así ha indicado que la procesada siempre estaba presente en el turno en el que ellos -los dueños de las botellas- no estaban y ha indicado además que los turnos que figuran en la cartelera siempre se cumplen y en caso de que no sea así se avisa a la supervisora para cubrir ese turno.

DEFENSA DE LA ACUSADA

Precisamente los turnos de trabajo establecidos en las carteleras han sido objeto de numerosas preguntas por parte de la defensa de la acusada, que ha tratado de demostrar como dichas carteleras no se corresponden siempre con el personal que en ese momento está trabajando en el laboratorio.

También ha incidido el letrado de la defensa en la forma en la que fueron conservadas las botellas supuestamente manipuladas por la acusada y la manera en la que las mismas fueron trasladadas a la Guardia Civil.

La Fiscalía considera que los hechos que se le imputan son constitutivos de dos delitos de lesiones del y de dos delitos contra la integridad moral. Solicita que se condene a la acusada a cuatro años de prisión, mientras que la acusación particular eleva a 5 años la pena que solicita.

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