En una nota, ha recordado que espera "desde hace más de medio año la constitución de una comisión que analice y ponga condiciones al uso del casco".

Para el CMC, "el descontrol ocurrido con la celebración de Carnaval, aparte de desvirtuar la fiesta, supone una primera muestra de lo que puede esperar con la Semana Santa, las Cruces, los Patios y con todas y cada una de las actividades que convocan a masas de gente a unas calles y plazas no adecuadas para esas concentraciones, y que acaban sufriendo problemas de movilidad, de seguridad, de suciedad, medioambientales hasta de salud, al parecer con el único contrapunto de una cierta actividad para la hostelería".

"Lo que en cualquier punto de la ciudad ya se convierte en un problema, en el casco se transforma en una degeneración del espacio público, en contra del sentido mismo de la fiesta que se celebra, de los visitantes que asisten a la fiesta y, especialmente, a los habitantes de los barrios, que se ven enclaustrados obligatoriamente y sometidos a un asedio de grupos descontrolados y de masas de personas que rompen toda convivencia", ha apuntado.

En opinión del CMC, "aún estamos a tiempo de controlar y limitar las fiestas y los eventos a celebrar en el casco, diseñarlos desde el respeto a sus propias características, a la calidad de la celebración y al mayor respeto posible a la convivencia".

Para ello, consideran que "las autoridades deben asumir, con la sociedad civil, la necesaria corresponsabilidad en que el casco histórico, aún lleno de vida, no acabe convirtiéndose en un desierto inhabitable o en un mero escenario donde celebrar fiestas descontroladas".

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