Durante las conclusiones de la vista oral, la fiscal ha considerado que, aunque la mujer ha variado su versión y el acusado ha negado recordar nada de los sucedido, las muestras de AND recogidas de las zapatillas y del pecho del acusado cuyo perfil genético coincide con el de la mujer así como la declaración de la testigo que ha ratificado que encontró al hombre con una camisa en la mano y le manifestó que su pareja "se había librado por se ha escapado" constituyen prueba de cargo para mantener la acusación.

Asimismo, ha apuntado las heridas y contusiones que la mujer presentaba en la cabeza, zona que ha considerado de "riesgo vital" para mantener sus peticiones por tentativa de homicidio unido al "animus necandi" del acusado, aunque haya incluido la pena subsidiaria por lesiones después de que los forenses, quienes no han podido más que determinar que las heridas se efectuaron con un "objeto contundente", señalaran que en este caso concreto las heridas presentadas pudieran ocasionar la muerte de la víctima.

Igualmente, se ha basado en las declaraciones de los agentes actuantes que atendieron a la mujer en el Hospital Torrecárdenas de Almería, ante quienes la víctima manifestó que su pareja le había agredido con una piedra en la cabeza mientras dormía en un sillón del patio de la casa, en el que posteriormente se encontraron manchas de sangre, al igual que en otras dependencias. Por su parte, los agentes que practicaron la detención han afirmado que el detenido, quien se encontraba bajo los efectos del alcohol, les dijo que había "zarandeado" a su pareja.

Frente a estas versiones, la víctima, quien ha afirmado ante el tribunal que sigue siendo la pareja sentimental del procesado, ha explicado que tenía una relación "normal", si bien ese día discutieron porque él había llegado "drogado" y que las heridas se las habría hecho ella misma al darse con una puerta al intentar ayudarlo, de forma que la sangre que tenía era porque fue a ayudarla "y se manchó".

Esta versión ha sido destacada por la defensa, quien ha señalado además que el acusado y la víctima han negado la existencia de la piedra con la que presuntamente se ejecutó la agresión y que, según ha incidido, no quedó señalada en autos más allá de una fotografía registrada en el informe de la Policía Científica en la que aparece junto al sofá.

"No existe la piedra ni así el ánimo del acusado de intentar herir a la víctima", ha manifestado la letrada, quien con respecto a las lesiones que presentaba la mujer ha recordado que esta ha señalado que por entonces tomaba "infinidad de medicinas para los nervios" y que trató de retirar posteriormente la denuncia hasta en dos ocasiones. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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