Para llevarlos a cabo, el Ayuntamiento ha adquirido recientemente una máquina Drogotest y los kit necesarios para la detección salivar individualizada de la presencia de drogas en los conductores.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Tráfico y Transportes, Juan Carlos Ruiz, ha explicado en una nota que este novedoso medio técnico ha supuesto una inversión de 5.200 euros y se incorpora al servicio de la Policía Local "con el objetivo de mejorar su capacidad de intervención y elevar los niveles actuales de prevención y control en materia de seguridad vial".

Este aparato puede detectar simultáneamente hasta cinco tipos de drogas diferentes en una primera prueba indiciaria en muestra de saliva

para concretar positivos en drogas como la cocaína, los opiáceos, las anfetaminas, las metanfetamina y THC (hachís).

Ante un posible resultado positivo a alguna de las sustancias controladas en el test indiciario salival, o por los signos externos apreciados en la persona sometida a dicha prueba, se procedería a tomar una nueva muestra de saliva en un tubo precintado que sería remitido a un laboratorio legalmente autorizado, cumpliendo el protocolo que garantice la cadena de custodia de la prueba y resultados obtenidos.

El edil ha añadido que estos controles se añaden a las actuaciones que de forma habitual y periódica vienen haciendo los agentes locales en los casos de accidentes de circulación, infracciones de tráfico graves o campañas especiales de control y vigilancia del tráfico en colaboración con la DGT.

Los agentes de la Policía Local de los equipos de Atestados e Informes ya han realizado un curso de capacitación para la detección de drogas puesto en marcha por la Escuela de Seguridad Publica de Andalucía (ESPA) que les habilita para llevar a cabo las citadas pruebas, que "estarán revestidas de todas las garantías legales".

Ruiz ha incidido en que con estos controles se pretende reducir, en la medida de lo posible, la incidencia negativa que el consumo de alcohol y drogas tiene en la circulación por vías urbanas, especialmente durante los fines de semanas por las zonas próximas a lugares de expansión y de ocio.

"Esta incidencia negativa se manifiesta tanto en los accidentes como en la conflictividad del tráfico rodado, por lo que resulta necesario controlar las tasas de alcoholemia y drogas en el ámbito municipal con el fin de garantizar la máxima seguridad vial", ha aseverado.

La sanción por este tipo de delitos contra la seguridad vial consiste en la privación del permiso de conducción durante un plazo de entre uno y cuatro años y, además, con penas de prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad. La conducción bajo la influencia de drogas, en todo caso, lleva consigo denuncia administrativa con multa de 1.000 euros, con 50 por ciento de reducción y detracción de seis puntos del permiso de conducción.

Ha recordado, finalmente, que el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses destaca en un informe que hasta un 43 por ciento de los conductores fallecidos por causas de accidentes de circulación en España habían consumido previamente drogas, alcohol o psicofármacos.

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