En cualquier caso, la tasa subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) registra actualmente una subida interanual del 0,8 por ciento. Un incremento que no se está traduciendo

en una subida generalizada de los salarios. En este sentido, el sindicato considera que, si la crisis económica ha acabado, también debe acabar la crisis salarial. Se presenta un nuevo momento económico por lo que la normativa laboral aprobada en momentos de crisis no sirve.

Es decir, la reforma laboral y la reforma de las pensiones "han quedado obsoletas y urge una nueva normativa adaptada a los tiempos actuales, que frenen la devaluación salarial y la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones".

Por ello, UGT va a luchar por establecer en la negociación colectiva salarios mínimos de 1.000 euros al mes en cada convenio, impulsando el crecimiento de los salarios más bajos, y estableciendo subidas de sueldos que permitan al conjunto de los trabajadores ir recuperando poder adquisitivo. Además, el sindicato apuesta por "introducir cláusulas de garantía salarial, que preserven el poder adquisitivo negociado de las posibles variaciones de los precios". "Es de justicia y no solo es económicamente factible, sino que es fundamental para impulsar y garantizar el mantenimiento del crecimiento económico. En definitiva, justo y razonable".

Además, para fortalecer el crecimiento de la economía, "también es necesario un cambio en el modelo productivo, con un decidido impulso a los sectores industriales, pasando a un modelo respetuoso con el medio ambiente, basado en una industria de alto valor añadido en sectores sostenibles que generen más empleos y de mayor calidad".

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