El acusado de causar graves quemaduras a un niño de tres años al ducharle se ha declarado este viernes inocente y ha asegurado que "a día de hoy no se explica lo ocurrido". "No se como el niño no se quejó en ningún momento", ha repetido en dos ocasiones. Al término de la sesión el acusado aseguró entre lágrimas que "jamás fue su intención hacer daño al niño" y aseguró que "siempre lo trató como si fuese suyo".

El acusado, para el que Fiscalía reclama dos años de cárcel y la acusación particular ejercida por el padre del menor pide tres, ha explicado ante el Juez del Penal número uno de Oviedo, que día de los hechos la madre del niño tuvo un accidente de tráfico por lo que le pidió que acudiese a recoger al pequeño al colegio, algo que ya había hecho en anteriores ocasiones.

Eran ya las ocho de la tarde, según el relato del acusado y de la madre del pequeño, cuando esta última dejó el coche en carga y descarga para recoger a su hijo en casa del imputado, que para entonces ya había bañado a los tres niños -la víctima y sus dos hijos- con los dos hijos del acusado y estaban a punto de cenar por lo que decidieron quedarse a dormir allí los dos.

Sobre las doce de la madrugada la madre del niño bajo a aparcar bien el coche y fue en ese momento, en su ausencia, cuando el pequeño tuvo el episodio de diarrea que provocó que el acusado decidiera darle una ducha. Ha relatado que según recuerda "fue el quién abrió el grifo" y tan solo lo dejó solo "unos segundos para ir a por una muda limpia". Después lo vistió y se fueron a jugar a su habitación hasta que llegó la madre a los 15 o 20 minutos. En esos momentos "el niño no lloro, ni se quejó, y no le noto absolutamente nada raro", declaró el acusado.

Tanto el acusado como la madre del niño han negado de manera rotunda que tuviesen una relación sentimental y han destacado que era una relación de amistad debida a la buena relación que los pequeños habían entablado en la guardería. No obstante en el momento de los hechos los niños ya iban a diferentes colegios a pesar de lo cual la amistad entre ambos seguía.

El acusado ha dicho que el pequeño era un niño "consentido". "Estaba muy mimado y yo fui el único que le puso unos límites como lavarse los dientes después de comer o unos horarios", ha dicho.Sin embargo ni

la madre y el padre del pequeño ni los abuelos maternos lo han descrito como "un niño caprichoso". Si han coincidido todos en que es un pequeño fuerte que apenas llora y se queja cuando se cae o hace daño.

En su declaración la madre del pequeño ha defendido al acusado y ha asegurado que si le dejaba cuidar a su hijo es porque se fiaba completamente de él. Así ha insistido también en que el pequeño no se quejó en ningún momento el día de los hechos e incluso "estaba contento y riéndose, jugando con el acusado" cuando ella volvió a casa. No obstante fue en ese momento cuando vio que el niño tenía la piel enrojecida por el pecho y cuello motivo por el que el acusado se trasladó a una vivienda de la acusada para buscar una crema natural de "múltiples usos".

Un rato después, al quejarse uno de los hijos del acusado que dormía con el pequeño, se acercaron a la habitación de los niños y al ver que el "aspecto de la piel había empeorado" decidio llevarlo al Huca.

"Cuando le quite la camiseta en urgencias entre en shock porque Le vi las ampollas que tenía. Pero el por el camino ni se quejó. Solo decía que quería dormir" ha declarado la madre que ha insistido en que su hijo no se quejó hasta que empezó a ser tratado en Urgencias.

Lo que sí ha reconocido la madre y el acusado que el agua en la ducha de la vivienda puede llegar a salir a una temperatura "insoportable".

Sobre el estado actual del menor la madre ha dicho que el pequeño evoluciona muy bien y no tiene secuelas psicológicas. "Le gusta el agua. Vamos a la playa, no tiene problema en bañarse o ducharse", ha dicho.

MEDiCOS Y PERITOS

También han prestado declaración en el juicio los médicos y pediatras que atendieron al pequeño que permaneció 42 días en la UCI y que a punto estuvo de ser enviado al hospital de Grandes Quemados de Getafe por la gravedad de sus quemaduras de segundo grado y en 25& de su cuerpo. Han destacado que la temperatura del agua tenía que ser muy elevada para causarle esas quemaduras.

"Es altamente improbable que un niño no grite al recibir agua en esa temperatura que rovoquen esas quemaduras" ha declarado uno de los médicos.

La pediatra encargada de dar de alta al menor ha manifestado que "cuando le dijo que podía irse a casa el niño dijo que quería quedarse en el hospital". "Me pareció rarísimo. Dijo que no se quería ir. Qué quería que le fuesen a visitar su mamá y sus abuelos pero no P. M. -el acusado-", ha dicho la pediatra que ha indicado que avisaron entonces a los psicólogos.

Uno de esos psicólogos ha indicado que el pequeño también le comunicó a él que no quería que le visitase el acusado. Además de manera espontánea le dijo que "el papá de sus amigos le había hecho daño con la ducha" porque le había quemado. Lo mismo comunicó el menor a un psicólogo forense que le entrevistó más tarde.

PENAS

Tras escuchar al acusado y a los testigos la fiscal ha mantenido la petición de dos años de cárcel porque ha indicado que, si bien no se considera que el acusado no actuó para causar un daño de manera intencionada, si cometió un delito de imprudencia grave al no tomar "las más elementales normas de cuidado para duchar al menor".

La acusación particular eleva la petición a tres años y asegura además que, además de haber cometido una imprudencia "gravísima",

"hay pruebas de que el acusado no cuidaba bien al menor que en numerosas ocasiones dijo que no quería quedarse con él".

Por su parte la defensa pide la libre absolución y destaca que lo ocurrido fue una "desgracia, un accidente que pudo pasarle a cualquiera" y ha indicado que "el menor sufre un problema de ausencias motivo por el que no gritó y avisó de la temperatura del agua". "El agua salió muy caliente unos segundos y el niño no reacionó", ha dicho el letrado de la defensa.

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