En el marco de esta campaña, Manos Unidas Valencia impulsará 18 proyectos de lucha contra el hambre en 14 países de África, Asia y América Latina, con más de 54.000 beneficiarios directos y 130.000 indirectos, según la ONG católica.

En la presentación en Valencia participará Eladio Seco, delegado de Manos Unidas Valencia, e intervendrá Eduardo Mendoza, experto en seguridad alimentaria, que compartirá su experiencia en la lucha contra el hambre a través de proyectos de desarrollo en Bolivia.

Igualmente, serán presentados los actos programados en València con motivo de la Jornada Nacional de Manos Unidas, el domingo 11 de febrero. El viernes, 9 de febrero, coincidiendo con el Día del Ayuno Voluntario, parroquias de toda la diócesis han organizado cenas de hambre -y colegios y centros educativos, almuerzos y meriendas solidarias- "como gesto de apoyo a los más de 800 millones de personas que sufren el hambre cada día en el mundo". A las 13.00 horas, una misa en acción de gracias en la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

La campaña de Manos Unidas en 2018 "se centrará en tres cuestiones esenciales y urgentes para acabar con la pobreza y el hambre, que son favorecer iniciativas que permitan el acceso a los alimentos para consumo humano, y no para el beneficio económico; impulsar sistemas de producción medioambientalmente sostenibles; y plantear propuestas que eviten la pérdida y el desperdicio de alimentos".

Con esta campaña, casi 60 años después de que las fundadoras de Manos Unidas decidieran "declarar la guerra al hambre", la ONG católica llega en 2018 al final de un trabajo de tres años "en los que ha puesto el foco en la lucha contra el hambre y en profundizar sobre sus causas y posibles soluciones".

Bajo el hashtag #ComparteLoQueImporta, Manos Unidas "invita a los ciudadanos a compartir, también en redes sociales, la realidad en la que viven millones de personas en un mundo en el que, en el último año, ha aumentado hasta un 11 por ciento", han añadido las mismas fuentes.

Manos Unidas recuerda que 815 millones de personas pasan hambre en el mundo -unos 38 millones más que en el año anterior- lo que supone el 11% de la población mundial, la desnutrición crónica infantil afecta a 155 millones de niños menores de 5 años y 15,3 millones de personas fueron desplazadas debido a las crisis alimentarias que desencadenaron los conflictos.

Para Manos Unidas, solucionar esta lacra pasa por "acompañar a los más pobres, reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible".

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