Vecino con la pava de 2017
Vecino con la pava de 2017 EUROPA PRESS

En declaraciones a Europa Press, Manuel Serrano ha expuesto que antes de estas celebraciones, Pacma había solicitado ya al Ayuntamiento de Cazalilla, gobernado por Manuel Jesús Raya (PSOE), y a la Delegación Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural que adoptasen "medidas cautelares y administrativas" para impedir que la tradicional procesión de San Blas fuese rematada con el conocido lanzamiento de una pava a la plaza de la iglesia, abarrotada de público tras el cortejo.

Este rito, con 175 años de historia a sus espaldas y la creencia de que quien se apoderase de la pava gozaría de suerte y fortuna, ha sido fuertemente criticado por los colectivos ecologistas, que lo han denunciado año tras año por el sufrimiento al que se somete a la pava.

El punto de inflexión del conflicto aconteció en 2016, cuando el Obispado ordenó el cierre de las puertas del campanario de la iglesia de Cazalilla durante la procesión de San Blas, después de que el vicario general de la Diócesis, Francisco Juan Martínez, indicara que la pava no volvería a ser lanzada desde la torre de la parroquia.

Dado el caso, en 2017 los defensores de este festejo se tuvieron que conformar con lanzar la pava desde una terraza, aunque el animal prefirió quedarse por los tejados antes que sobrevolar la plaza. Fruto de tales hechos, tres vecinos del municipio fueron objeto de sanciones, en concreto el que soltó la pava desde la terraza, la persona que se apoderó del ave y un tercer vecino que la paseó por el pueblo.

ABONO SOLIDARIO DE LAS MULTAS

Cada uno de ellos afrontó sanciones de 2.001 euros por vulneración de la Ley de Protección Animal y de 600 euros más por alteración del orden público, si bien al igual que en ocasiones anteriores, los vecinos del municipio se organizaron para costear de manera comunitaria el pago de las multas, que contaron con una reducción del 40 por ciento por pronto pago.

Pues bien, dado que la procesión de San Blas acabó este pasado sábado con un "intento de lanzamiento" de una pava desde un edificio del entorno de la plaza de la iglesia, según Manuel Fernández, Pacma volverá a interponer la correspondiente denuncia.

Mientras según el alcalde el lanzamiento fue efectuado "sin que se sepa quién ni cómo" y nuevamente acabó con el ave deambulando por los tejados de las viviendas, Manuel Serrano ha advertido de que "la tradición está muerta" desde que el Obispado impide el lanzamiento desde el campanario y estos intentos son fruto de la "enajenación mental" de algunas personas.

En paralelo, ha avisado de que "gran parte de la culpa" corresponde a la Junta de Andalucía, que sanciona con "cantidades mínimas" unos hechos que constituyen "infracciones graves" de la legislación. Precisamente por ello, ha expuesto que además de la nueva denuncia, Pacma estudiará "si existe algún tipo de prevaricación" por parte de la administración autonómica.

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