Un profesional trabaja con un ejemplar ingresado en el CREA Quiebrajano.
Un profesional trabaja con un ejemplar ingresado en el CREA Quiebrajano. JUNTA DE ANDALUCÍA

Así lo ha señalado a Europa Press el delegado territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Juan Eugenio Ortega, quien ha destacado la labor que se desarrolla en estas instalaciones "modélicas", donde se atiende a aves, mamíferos, reptiles y anfibios -incluidas en el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas y en el Catalogo Andaluz de Especies Amenazadas- que se encuentran heridas o accidentadas.

Se trata, según ha añadido, de "un referente en Andalucía", especialmente en el tratamiento de aves para lo que, entre otras cosas, dispone de un voladero de forma oval de vuelo continuo para rapaces tipo halcones y águilas de mediano tamaño.

"A lo largo del año pasado, se han contabilizado 966 ingresos, de los que 812 fueron ejemplares vivos y 154, muertos. Ha supuesto un incremento del 47 por ciento con respecto a 2016, 311 ejemplares más. De modo que se ha alcanzado un máximo histórico", ha afirmado.

De los animales que llegaron con vida al CREA, se recuperaron y reincorporaron al medio natural 456 (el 56 por ciento de ellos). En concreto, fueron 437 aves, 15 mamíferos y cuatro reptiles. De las primeras, además, 360 fueron marcadas con una anilla del metal dentro del anillamiento científico con el objetivo de conocer más sobre su biología y desplazamientos migratorios.

Los ejemplares que no se logra recuperar son cedidos a entidades colaboradoras o parques zoológicos con fines educativos, científicos o de cría en cautividad. En 2017, se cedieron tres cernícalos primilla al centro de cría DEMA, otros cinco a Grefa (Centro de Recuperación de Fauna de Madrid), tres tortugas al Centro de Anfibios y Reptiles de Alcalá La Real y cuatro rapaces al zoo holandés Veldhoven.

Con respecto a las causas por las que originan su ingreso, Ortega ha indicado que son muy diversas, desde pollos caídos de nido, en lo que influye especialmente las altas temperaturas; traumatismo producidas por atropellos, cableado eléctrico, electrocuciones, disparos, intoxicaciones, enfermedades, debilidades.

Por tanto, los tratamientos son muy diversos e individualizados. Una vez que el ejemplar ingresa, se lleva a cabo una exploración por el equipo veterinario que marca la asistencia y el protocolo de rehabilitación para su recuperación.

De este modo, hay a diario curas y tratamientos, intervenciones quirúrgicas, técnicas de rehabilitación y control de alimentación de la fauna ingresada, en la que se incluye la crianza de pollos y crías. Para ello, tiene personal cualificado formado por dos técnicos (veterinaria y bióloga), cuatro laborales (celadores forestales) y dos responsables técnicos de la administración.

Además, en 2017, en el marco del programa de formación de prácticas, contó con cinco alumnos del último curso de las licenciaturas de Ciencias Biológicas, Ciencias Ambientales, Veterinaria y módulo forestal de formación profesional.

COLABORACIÓN

El delegado ha agradecido su implicación, así como la de trabajadores de la Delegación Territorial en casos excepcionales. "En junio, con la ola de calor, tuvimos un incremento impresionante de vencejo común, y articulamos un equipo de voluntarios de la Delegación para dar de comer a tantos ejemplares", ha puesto como ejemplo.

Ha valorado, igualmente, la colaboración ciudadana a la hora de avisar de la existencia de animales heridos o enfermos. "559 intervenciones han sido gracias a particulares, casi el 58 por ciento, que suelen informar a través del 112. Es un porcentaje muy reseñable", ha subrayado.

También se recogen y trasladan a este centro -ubicado cerca del Parque Periurbano Cañada de Las Hazadillas, junto al pantano del Quiebrajano- gracias a avisos de Agentes de Medio Ambiente y Policía Local, con alrededor del diez por ciento en cada caso en 2017; Guardia Civil (seis por ciento) o asociaciones ecologistas (casi un cuatro por ciento).

En cuanto a los animales muertos (154 el año pasado) que también recibe el CREA, se utilizan para la recopilación de datos útiles para el estudio y las investigaciones que realizan los técnicos y que son incorporados en la puesta en marcha de otros programas de conservación de la fauna.

PROGRAMAS DE CONSERVACIÓN Y EDUCACIÓN

Por otro lado, el centro apoya programas de conservación como correcciones de tendidos eléctricos, detección de puntos negros de atropellos en carreteras y estudios de control del estado sanitario de la fauna e impulsa un programa de educación ambiental en centros educativos de la provincia y actividades con la ciudadanía.

Durante el año pasado, se visitaron 15 colegios e institutos, donde alumnos de Primaria y Secundaria conocieron de cerca la problemática ambiental de las especies amenazadas con rapaces que se trasladaron a las aulas, como también ocurrió en el centro de menores Las Lagunillas y Residencia José López Barneo.

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