Valladolid.- Ron Lalá
Valladolid.- Ron Lalá EUROPA PRESS

"Según fuentes policiales, el cadáver del teatro ha sido encontrado en un teatríbulo clandestino". Con esta premisa arranca el nuevo espectáculo de la compañía de teatro Ron Lalá, 'Crimen y telón', una especie de Cluedo con "tintes de cine y cómic" en el que el público del Teatro Calderón de Valladolid se convertirá, este sábado y domingo, en uno de los "principales sospechosos".

En la "distopía" que narra 'Crimen y telón' corre el año 2037 y todas las artes están prohibidas. Mientras, la Agencia Antiarte persigue a los pocos rebeldes que quedan en la ficticia Ciudad Tierra, que ya ha perdido incluso el título de planeta, ha explicado el actor Íñigo Echevarría, que ha estado acompañado por los también integrantes de la compañía Daniel Rovalher, Miguel Magdalena y Juan Cañas, además del director artístico del Teatro Calderón, José María Viteri.

Este último ha confesado que Valladolid se ha sumado a la lista de ciudades que ya se han "rendido" al arte de Ron Lalá, compañía que se ha instalado en el Calderón con las localidades "prácticamente agotadas" tras cosechar un "éxito" de asistencia en su estreno en el teatro Fernán Gómez de Madrid.

Asimismo, ha subrayado su esfuerzo por acercar a los "nuevos públicos" un producto de "máxima calidad" en una combinación de "genialidad escénica, música y humor" con el fin de "no defraudarles". Sobre la obra, Viteri ha indicado que tiene "algo especial", pues hace un gran homenaje a la historia del teatro desde la perspectiva de un thriller que lo hace "muy cercano" para el público.

A estas cualidades, Echevarría ha sumado el "ritmo frenético" que ya ha pasado a formar parte de la idiosincrasia de las producciones de Ron Lalá. Por su parte, el actor Daniel Rovalher ha apuntado que se trata de un homenaje "metateatral" porque incluyen a los espectadores de manera "más clara y exhaustiva que nunca" y abren el teatro "en canal" para ellos. Es un ejercicio, ha añadido, de desnudez escénica, es decir, un "streptease teatral", ha bromeado Echevarría.

Sin embargo, sobre el público también pesará la sombra de la sospecha en el transcurso de la investigación por la muerte del Teatro, pues el también actor Juan Cañas ha recordado la "cuota de reponsabilidad" de los ciudadanos de "mantener viva la cultura".

DE LOS CLÁSICOS A LA INNOVACIÓN

Después de la última colaboración que la compañía ha llevado a cabo junto con la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), titulada 'Cervantina', Ron Lalá ha retomado la "clave contemporánea" con 'Crimen y telón', ha aclarado Cañas, quien ha añadido que la obra es también una "excusa" para describir el "desolador" panorama actual de la cultura.

Además, en contrapunto a la "luminosidad" y al carácter "festivo" inherente a los espectáculos de Ron Lalá, esta nueva propuesta se ha perfilado ya como su representación "más oscura", aunque con un código visual "potente" cuyo compendio de ingredientes convierte la "olla" en una "centrifugadora", ha indicado Cañas.

En la creación de esa puesta en escena, la música supone una de las "patas fundamentales", ha defendido el actor y director musical, Miguel Magdalena, quien también ha recordado que la compañía nació con la premisa de tocar siempre en directo.

Además, ha confesado que su filosofía de "teatralizar la música" y "musicalizar el teatro" en un trabajo de innovación "sin prejuicios" que contrasta sonidos eléctricos y acústicos le ha permitido cumplir el "viejo sueño húmedo" de instalar un piano de cola en el escenario.

De forma paradójica, Magdalena ha reconocido que aunque 'Crimen y telón' relate un "futuro oscuro" para la cultura, él, al igual que Nietzsche, no se imagina una sociedad sin arte, pues, de lo contrario seríamos "militares robóticos colmeneros". No obstante, ha hecho hincapié en la importancia de "desvincular" el teatro de la industria del entretenimiento.

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