Marcos Rosa, el joven onubense enfermo de leucemia.
Marcos Rosa, el joven onubense enfermo de leucemia. EUROPA PRESS

La operación está prevista para finales de febrero en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, aunque las fechas son aproximadas, donde tendrá que pasar un mes aislado tan solo en compañía de su madre, según ha informado en declaraciones a los periodistas en la Plaza de las Monjas el propio Marcos Rosa, quien lleva arrastrando la enfermedad desde que tenía 17 años y en la que ha recaído por segunda vez.

"Tengo muchas ganas de entrar en ese mes tras el trasplante que consistirá en una recuperación de células madres de la sangre del donante y me la traspasarán a mí", ha señalado Marcos, quien asegura que "no es ninguna operación y no hay riesgo".

En este punto, aclara que "realemente no es doloroso donar médula como la gente piensa, aunque sí hay que pasar por un proceso para la realización de varias pruebas y comprobar esa persona está sana y eso es tiempo que esa persona tiene que dar", pero ha insistido en que "se realiza sentado en una silla y que si se pone en una balanza salvar vidas o pasar media hora de mareos tras donar o dos días con un poco de anemia, merece la pena".

A Marcos Rossi le comunicaron la noticia el pasado martes, precisamente el día de su cumpleaños, por lo que ha asegurado que es "el mejor regalo que me han dado en mi vida". Además, ha precisado que sabe que se trata de "una médula buena con un 90 por ciento de compatibilidad", lo que asegura "mucho éxito, al tener un porcenjate bajo de volver a declarar", aunque insiste en que no piensa en eso.

Sobre el donante compatible, sólo sabe que es una persona joven y nacida en Alemania y ha remarcado que los resultados de sus últimas pruebas dicen que tiene un 0,003 por ciento de leucemia.

En este punto, ha subrayado que "están aumentando las donaciones, lo que me hace muy feliz porque es mi objetivo número uno, además de ponerme bueno. Esto no es una guerra solo mía, sino que hay más personas afectadas".

ALGO EDUCACIONAL

"La solución la tenemos en la propia sociedad, así como el poder para que esto se vuelva algo educacional, que veamos que todos deberíamos ser donantes, no sólo de médula, sino de todo, de órganos y de sangre, que es muy importante para cualquier operación", ha afirmado el joven onubense, quien ha remarcado que "hay que tratar a la palabra cáncer con normalidad", a la par que ha recomendado a las personas que lo tengan que "focalicen en lo positivo, también trae cosas buenas, se puede aprender de ellas y te hacen ver la vida de otra manera"

"Mi vida cambió mucho con 17 años cuando me dijeron que tenía cáncer y cuando lo he vuelto a tener me di cuenta de que todo suma y de que hay que disfrutar de la vida", ha concluido Marcos Rosa, quien reconoce que para él hablar de este tema es "algo natural y que debe normalizar todo el mundo". "Forma parte de mi vida, no lo rechazo, sino que vivo con ello".

Por norma general, en el Banco de Donantes de Médula Ósea se suele encontrar una compatibilidad en cuestión de un mes, pero Marcos ha decidió comenzar esta campaña en noviembre para acelerar el proceso y ayudar a otras personas que se encuentren en su misma situación, y finalmente lo ha conseguido en fecha.

Por ello, inició "un poco de manera involuntaria" esta iniciativa en redes sociales, con los hashtag #Ayudameaconseguirlo y #Donatumedula para que aumentara el número de donaciones -lo que consiguió-, ya que en su último ingreso unos amigos fueron a visitarlo en pijama, se hicieron una foto, que publicaron en Facebook, "y la gente comenzó a interesarse por el tema".

A Marcos Rosa le diagnosticaron su enfermedad con 17 años con un 80 por ciento de células anómalas en sangre, que superó con un tratamiento de quimioterapia que su cuerpo aceptó bien, pero antes de darle el alta definitiva con 22 años, le detectaron un ocho por ciento de estas células en su sangre y necesitó otra vez la quimioterapia. "Un tratamiento que superé sin problemas dentro de lo malo", recuerda.

"No obstante, esta vez, con 26 años, el pasado mes de septiembre me dijeron que tengo un 0,9 por ciento, no llega ni al uno, pero al no poder someterme a otro tratamiento de quimioterapia, necesitaba un transplante", ha concluido Rosa, muy satisfecho porque lo ha conseguido.

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