En un comunicado, Luque ha expresado sus condolencias y ha subrayado la pérdida de Tomás Egea, que duele en el corazón de las artes y la sociedad cordobesa, y que ha sido un golpe en medio de la ilusión con la que se estaba preparando la exposición.

"La Delegación de Cultura va a poner más énfasis, ilusionado empeño y emoción si cabe en la preparación de la muestra, si bien vamos a respetar el duelo y la decisión de su familia", ha subrayado David Luque.

En esta línea, el teniente de alcalde de Cultura ha manifestado que la muestra retrospectiva en la que el propio creador ha estado directamente involucrado constituye "un homenaje y un reconocimiento a Egea en los que, por desgracia, no podrá acompañarnos y hacernos testigos de la satisfacción discreta de los seres entrañables y ajenos a toda vanidad".

Tomas Egea desarrolló a lo largo de su trayectoria disciplinas como la pintura, la ilustración, maquetas de arquitectura y vidrieras que acercaron el arte y su obra a la sociedad de su tiempo y de algún modo se conoce su producción más que al propio autor.

Por ello, a su juicio, "es esencial" que la ciudad conozca cómo su figura fue muy importante en el desarrollo de la sociedad cordobesa, ya que "estuvo en el germen del arte contemporáneo y de la modernidad en Córdoba", según apuntó hace días el comisario de la muestra, Jesús Alcaide, que explicó que su carrera corrió en paralelo a la de Equipo 57.

También conocido por sus ilustraciones como TEA, desde su residencia en la ciudad en 1958, Egea se ha venido vinculando a los numerosos movimientos y grupos que han ido construyendo las diferentes cartografías del arte contemporáneo en Córdoba.

Desde que en 1958 establece su residencia en Córdoba, entra en contacto con la intelectualidad y los círculos artísticos de la ciudad, relacionándose, además de con los miembros de Equipo 57, con Castilla del Pino y Rafael de la Hoz, con el que establecerá una fructífera relación de colaboraciones.

En 1962 se marcha a París y allí, además de continuar la relación con los miembros de Equipo 57, publica ilustraciones para el tebeo 'Bibi Fricoti' y la revista 'Le Rire'. "Para los artistas, es una figura fundamental, pero apenas se ha hecho nada sobre él, de hecho, ha realizado muy pocas exposiciones individuales", ha apuntado el comisario de la muestra en preparación.

De vuelta a Córdoba, en 1964 participa en el Salón Córdoba, presentando una serie de pinturas que en ese momento estaban bajo la influencia de cierta figuración crítica, "como vemos en obras como el 'Retrato de Carlos Castilla' (1962), 'Gran Beata' (1966) o 'Los caciques'".

Junto a su faceta como pintor, desde esta fecha se volcará en la ilustración, y de forma paralela trabajará la cerámica, el pirograbado, la decoración y la vidriera para múltiples proyectos, de los cuales destacan los realizados con Rafael de la Hoz.

Con él llevó a cabo proyectos como la casa que construiría para la familia de Rafael Lovera en la calle Jesús y María (1957-58), el revestimiento cerámico de la piscina y el pirograbado en skay para el hotel Los Gallos (1965), así como el relieve en hormigón y mural pirograbado para el Banco Coca en Valencia (1971), los cuatro murales cerámicos para la Facultad de Medicina de Córdoba (1973-1980) o las intervenciones que realiza en el Palacio de la Merced (1977), entre los que destaca el Mascarón del reloj de sol.

Otras de sus intervenciones son las del mural en acero que realizó para la Fachada del Banco Coca (1965), pieza que ha conseguido conservarse e instalarse de nuevo en el Campus de Rabanales, y el Retablo cerámico de la iglesia de Miralbaida.

Consulta aquí más noticias de Córdoba.