N. F. V. ha asegurado que el hombre se automedicaba, "tenía una bolsa en la habitación con las medicinas y la llevaba a la cocina. Yo sabía su nombre y cantidad, no lo que tomaba". También ha señalado que tenía "días a malos" a causa del fallecimiento de su mujer y que "le gustaba estar conmigo, mis hijos y mi marido".

La fiscalía pide que se le condene un año y nueve meses de cárcel por trato degradante a su abuelo mientras que la acusación particular eleva la petición a tres años y suma otra por homicidio imprudente, de cuatro años. Esta es ejercida por su ex pareja en nombre de su hija, menor de edad y heredera del fallecido junto a su madre.

La versión ofrecida por la acusada choca con la aportada por la cuidadora que durante una semana estuvo con el fallecido así como dos familiares que prestaron declaración en la primera sesión del juicio, que se reanudará este miércoles. "Me dijo que quería marcharse a Villaviciosa, que estaba secuestrado. Lo dijo varias veces", ha recordado la mujer que le cuidaba varias horas al día y que el día que murió fue con él a Pravia al banco, a tomarle la tensión a la farmacia y a tomar un café.

También ha apuntado que su nieta "le machacaba dos Orfidal por la mañana y se los metía en el desayuno o la comida y él lo tomaba sin saberlo", algo que la acusada ha negado. "Ese día estaba muy contento -el de su fallecimiento- porque sabía que se iba a ir", ha añadido.

Un testimonio similar han aportado dos sobrinas del fallecido. Una de ellas habló con él días antes y "empezó a dar gritos, me dijo que le querían envenenar, que llamara a la Guardia Civil. No me cuadraban cosas que me habían dicho la sobrina y su abuela" y, a través del Ayuntamiento de Villaviciosa, le encontraron plaza en una residencia de la villa a la que, según ha testificado, debería haber ido al día siguiente de su muerte.

"Ese día hablé con su nieta y me dijo que tendría plaza en una residencia en seis meses, le dije que yo tenía esta y la volví a llamar a las seis para pedirle las recetas y me dijo 'no hace falta, ya murió, un infarto'". El día antes esta sobrina había presentado una denuncia tras las acusaciones que le había hecho su tío de secuestro.

Esa denuncia fue lo que ocasionó que cuando el hombre murió el médico no pudiera certificar la muerte por causas naturales y la Guardia Civil lo investigara. Los agentes han confirmado en el tribunal como las versiones de la acusada y de otras personas no coincidieron desde el principio. "Nos dio la sensación de que la acusada trataba de crear la imagen de que el hombre estaba en fase terminal, cuando el médico de Pravia decía que estaba en perfecto estado de salud, con algo de depresión por la muerte de su mujer", ha indicado uno de ellos.

Según ha explicado cuando la Guardia Civil llegó había una bolsa con la medicación en la habitación del abuelo, pero un tío de la acusada -que entonces vivía en la casa- niega que estuviera allí antes, cuando descubrieron que había fallecido. El mismo hombre, que también ha muerto, declaró en su momento que al levantarse de la comida chocaba contra muebles. Murió después, mientras dormía la siesta.

Además, el agente ha explicado que la analítica del forense "es coincidente con la medicación que tenía que tomar, excepto por un barbitúrico y Mysoline que se encontraron en el estómago. "No apareció la caja ni en la casa ni en los contenedores cercanos", ha confirmado.

El médico de cabecera que trataba al fallecido mientras residía en Villaviciosa ha declarado su independencia. "Iba a comer solo, paseaba, le pregunté si necesitaba ir a una residencia y me dijo que no y yo estaba de acuerdo", ha señalado.

En el juicio también se ha expuesto que el fallecido habría pagado facturas a nombre de otra persona y que transfirió 45.000 euros a su nieta. En su declaración inicial el empleado bancario que les atendió afirmó que la joven iba con la cabeza vendada y que le habían dicho que ese dinero era para que ella se tratara de un tumor cerebral. "Será eso si lo dije entonces, pero no lo recuerdo", ha afirmado y sí ha confirmado que el hombre transfirió el dinero "voluntariamente". La acusada explicó que ese dinero era de la herencia de su abuela, que no había recibido.

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