Junto a él, se pide una pena de un año y seis meses de cárcel para una de las personas que lo acompañaban esa noche por un delito de encubrimiento. El juicio comenzará el próximo viernes, 26 de enero, a partir de las 11.20 horas, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Murcia.

Según el escrito de calificaciones provisional del Ministerio Fiscal, los hechos son constitutivos de dos delitos de asesinato, dos delitos de asesinato en grado de tentativa y uno tenencia ilícita de armas, solicitando por cada uno de los delitos de asesinato la pena de 19 años de prisión e inhabilitación absoluta; ochos años por cada uno de los asesinatos en grado de tentativa; y dos por la tenencia ilícita de armas.

Los hechos se remontan a las 21.00 horas al 21 de noviembre de 2014, cuando el procesado, que en el momento de los hechos tenía 37 años, llegó al establecimiento en un vehículo en compañía de otros amigos y familiares, entre los que se encontraba el otro procesado, que en ese momento tenía 57 años.

Una vez en el establecimiento el primero de los acusados estimó que el servicio recibido por las camareras no era el adecuado, por lo que comenzó a quejarse alzando la voz e increpando a las trabajadoras. En ese momento se personó en la barra el encargado del establecimiento e hijo de propietario, que le pidió al acusado que se tranquilizara.

El acusado, lejos de deponer su actitud, le insultó y le amenazó de muerte diciéndole que le "iba a rajar el cuello". Ante esta situación, el encargado decidió llamar a su padre, dueño del establecimiento, que le volvió a pedir que bajara el tono de voz y se tranquilizara "para terminar la noche sin más altercados".

Sin embargo, el acusado molesto por esta recriminación le amenazó también con "cortarle el cuello". El propietario y el encargado decidieron esperar al vigilante de seguridad que estaba a punto de llegar pensando que podría disuadirle.

Cuando el vigilante empezó su turno se dirigió al grupo que estaba protagonizando este altercado y el acusado también le dirigió amenazas de muerte. Ante esta actitud, el vigilante decidió echarlos del local.

Furioso por este hecho, el acusado se marchó con su vehículo con la intención de coger un arma, un revolver de cuatro pulgadas, para acabar con la vida de éstos. Menos de 20 minutos después, sobre las 22.00 horas, el acusado regresaba al establecimiento conduciendo a gran velocidad.

Tras aparcar, se dirigió a la puerta del local en donde se encontraba el vigilante de seguridad y el propietario y el encargado con las manos en la espalda, en donde ocultaba el revólver. De improviso, comenzó a efectuar disparos, consiguiendo que 4 de ellos impactaran en el portero, que finalmente falleció.

Asimismo, otros dos proyectiles alcanzaron a un cliente que se disponía a entrar y que también falleció. Tras disparar, el acusado se dio rápidamente a la fuga en su vehículo.

Por estos hechos, el Fiscal pide penas que suman 54 años de cárcel por los dos asesinatos y los dos asesinatos en grado de tentativa, así como otro dos años de cárcel por tenencia ilícita de armas, y procede a imponer el pago de más de 246.000 euros en concepto de indemnización.

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