Según ha explicado la abogada de la defensa, Susana Fernández Iglesias, momentos antes de iniciarse el juicio la Fiscal ha aceptado aplicar a su defendido un delito de robo con intimidación en grado de tentativa, "aplicándose la pena en dos grados menos al no haber una excesiva peligrosidad y que el delito no llegara a consumarse", ya que "finalmente no ocurrió nada".

La letrada ha mostrado su satisfacción por el acuerdo y ha indicado que su cliente está "muy emocionado" con el mismo. "Cuando se lo comuniqué no podía ni hablar", ha manifestado Susana Fernández Iglesias, que ha indicado que espera que "al final la historia se quede en un susto con final feliz".

Así ha manifestado que lo ocurrido se debió a una situación de desesperación por parte del acusado acuciado por las deudas, pero al final fue

todo"una auténtica chapuza". "Si es que se podría discutir hasta el agravante de disfraz porque al hombre hasta se le veía la cara y los cajeros lo identificaban perfectamente", ha explicado la letrada.

La Fiscalía solicitaba inicialmente 3 años y 6 meses de prisión por un delito de intento de robo con violencia con la agravante de disfraz. Los hechos sucedieron sobre las 10.16 horas del pasado 4 de enero, el acusado, provisto de un artilugio que él mismo había preparado con la intención de simular un mecanismo explosivo, se presentó en la sucursal de la entidad Bankia de la calle Uría de Oviedo, abierta al público en esos momentos, ocultando su rostro con una gorra tipo boina y una bufanda.

Una vez en el interior, se dirigió al mostrador, donde le atendió uno de los empleados, al que entregó un sobre con una nota manuscrita en la que decía: "En esa bolsa hay 14 cartuchos de dinamita, tengo el detonador en mi mano izquierda, es sólo pulsar y tiro abajo medio edificio, me queda poco de vida y no pienso volver a la cárcel... el mínimo movimiento raro y hago una masacre... no quiero billetes de 500... quiero más de 40.000 euros, si hay que esperar a que abra la caja espero, pero cada minuto que pasa piensa que está en juego la vida de muchas personas, tú mismo...", a la vez que mostraba un objeto metálico que portaba en el interior de uno de los bolsos.

En ese momento, uno de los empleados pudo salir de la entidad y avisó a la Policía, que detuvo al acusado en la misma oficina, sin que lograra su propósito de apoderarse del dinero.

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