El riesgo de sufrir accidentes de tráfico en Catalunya ha bajado un 17% en el último trienio, aunque aún existe un riesgo alto de padecer un siniestro en tramos que suponen el 23% de la red viaria catalana, especialmente en el punto negro situado en la N-260, en el inicio de la variante de Olot.

En el resto del Estado, el tramo de la N-340 entre las localidades de Siscar (Murcia) y de Albatela (Alicante) aparece como el más peligroso de la red viaria española, por tercera vez consecutiva.

Así se desprende del informe EuroRAP a nivel europeo, que en Catalunya ha elaborado el RACC con la colaboración del Servicio Catalán de Tráfico (SCT) y del departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat y con los distintos Clubes automovilísticos de Europa, entre ellos el RACE.

La principal conclusión a la que llega el informe es que en Catalunya la siniestralidad mantiene una tendencia a la baja, ya que en el último trienio los accidentes graves y mortales han disminuido en un 15%, pese a que la movilidad ha aumentado casi un 3%.

Puntos negros

Se trata de la N-260, en el inicio de la variante de Olot (Girona), una carretera dependiente del Ministerio de Fomento; la BV-5108, entre Cardedeu y Cánoves i Salamús (Barcelona), que depende de la Diputación de Barcelona; la C-35, entre Parets del Vallès y Granollers (Barcelona), propiedad de la Generalitat; y la C-14, entre Coll de Nargó y Adrall (Lleida), también de la Generalitat.

En el informe también se recogen los puntos negros que han registrado mayor concentración de accidentes, que están encabezados por la C-31, entre El Prat de Llobregat y L'Hospitalet; la C-58, entre Barcelona y Cerdanyola del Vallès; y la B-140, entre Sabadell y Santa Perpètua de Mogoda.