El procesado mantuvo una relación sentimental, sin convivencia, durante un año y cuatro meses, con la víctima, nacida en Rumania, a la que ésta había puesto fin recientemente. Dicha relación estuvo caracterizada por el sometimiento de ésta al procesado, quien se imponía a ella y la controlaba, dada la considerable diferencia de edad entre ambos, más de treinta años, y el carácter violento, celoso y posesivo que mostraba hasta el punto de considerarla un objeto de su propiedad.

En más de una ocasión llegó a decirle que no la mataba porque la quería, pero que si le fallaba en algo la mataría. Durante la relación, según el escrito de la Fiscalía, la mujer soportó varias agresiones que no se atrevió a denunciar, pero la última vez que la golpeó sí tomó la decisión de romper definitivamente con el procesado, ruptura que éste en modo alguno aceptó y consideró una traición.

El procesado, decidido a llevar a cabo su propósito, provisto de un cuchillo de 15 centímetros que llevaba oculto en una bolsa y, sabedor de que la mujer había ido a una peluquería de Mieres, sobre las 19.15 horas del 16 de diciembre de 2016, se apostó en la entrada, pegado a la pared, y, cuando ella salió, se abalanzó sobre ella, empujándola, si bien, ésta, alarmada al verlo, entró de nuevo en la peluquería para refugiarse.

El procesado la siguió y trato de calmarla, diciéndole que estaba muy guapa, que no se asustara, que saliera con él, por lo que viendo que se comportaba normalmente ella se relajó, mostrando una actitud confiada y se acercó a él, y, fue entonces, cuando el procesado, decidido a acabar con la vida de su expareja, sorpresivamente, sacó del interior de la chaqueta el cuchillo que llevaba escondido y lo dirigió directamente hacia el abdomen de la víctima con la intención de clavárselo, si bien ésta reaccionó instintivamente y consiguió repeler el ataque sujetando el arma con la mano izquierda, hasta que el procesado la tiró al suelo colocándose encima. En ese momento llegaron otras personas en su auxilio y consiguieron apartar al acusado de su expareja, que permanecía tendida en el suelo.

La víctima sufrió lesiones consistentes en herida inciso-contusa en la palma de la mano. El procesado se encuentra en situación de prisión provisional desde el 17 de diciembre de 2016 dictado por el Juzgado de Instrucción nº 3 de Mieres.

Además de la pena de prisión, la Fiscalía pide para el procesado la prohibición de aproximarse a su expareja a una distancia no inferior a 500 metros durante un periodo superior en 8 años al de la pena de prisión impuesta en sentencia, a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier lugar donde se encuentre y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio durante el mismo periodo de tiempo. Así como el pago de una indemnización a la víctima de 210 euros por las lesiones causadas y en 12.000 euros por los daños morales.

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