altos directivos
Una baja temporal puede llevar a la búsqueda de un directivo.
El trabajo temporal se identifica, habitualmente, con un puesto bajo de mejorables condiciones, tanto por las funciones que se desempeñan como por el salario que se percibe.

Pero también existe el caso contrario: un cargo de alta cualificación, elevada retribución y grandes responsabilidades. Es el Interim Management o dirección temporal, una herramienta cada vez más habitual en el ámbito empresarial.

En caso de necesitar a otro jefe, lo normal es que la empresa recurra a su propio personal y ascienda a la persona que lleve más tiempo o consideren cualificada para el puesto. Sin embargo, en ocasiones se opta por fichar a alguien externo. Un profesional que no tiene necesariamente por qué haber sido directivo o llevar a sus espaldas una larga y exitosa trayectoria laboral. Así lo asegura el grupo Michael Page, consultora especializada en selección de directivos, que ofrece este servicio de búsqueda a las empresas que lo necesitan por una baja por enfermedad o cualquier otra causa.

Dicen que los perfiles que se ven beneficiados en estos casos «son circunstanciales, y no tanto vocacionales: profesionales acreditados mayores de 45 años procedentes de una reestructuración empresarial, jóvenes que prefieren trabajar como freelance y mujeres que por circunstancias familiares quieren cambiar su modo de vida y trabajar 3, 6 ó 9 meses al año», entre otros. Cualquiera puede ser directivo por un día.

Crisis, fusiones, bajas...

La decisión de contratar a un nuevo directivo o cargo similar temporalmente puede surgir por diferentes circunstancias de la empresa: una baja por enfermedad o maternidad, una situación de crisis, reestructuraciones, fusiones, la gestación de un nuevo proyecto, la ampliación del negocio en el extranjero... En principio, el periodo de contratación suele ser de dos o tres meses, aunque en ocasiones se prolonga hasta dos años. Siempre existe la posibilidad de que se convierta en un trabajo fijo por necesidades de la empresa o porque el empleado se haya convertido en alguien imprescindible.