El tiempo se puede considerar tan valioso como el dinero, pero no son exactamente iguales, ya que si uno se empeña en conseguirlo o tiene un golpe de suerte puede llegar a disponer de más dinero, algo que no ocurre con el tiempo. La semana tiene 168 horas para todo el mundo, y cada uno debe saber lo que quiere hacer con ellas.

Durante la etapa del colegio o el instituto, el horario está lleno de clases, pero al llegar a la universidad se dispone de más libertad y flexibilidad, y hay que saber organizarse.

Las horas de sueño, las de televisión, salir los fines de semana, Internet, una llamada de móvil... el tiempo se consume en diversas actividades y el rendimiento académico se resienten si no nos organizamos bien. Conviene gestionar el tiempo de acuerdo a nuestros objetivos y asegurarnos de que se gasta de forma eficiente.

El horario perfecto

Las necesidades: Vemos la tele una media de tres horas y media al día, hay que dormir ocho horas, divertirse, hacer la compra... ¿Está el estudio entre tus prioridades? Nadie puede juzgar cómo usas el tiempo, debes ser tú quien analice si el que dedicas al estudio es de calidad o si simplemente cumples después de haber satisfecho el resto de actividades. No se trata de privarse de nada, sino de organizarse para lograr mejores resultados con menos esfuerzo.

Las ventajas: Administrar bien el tiempo facilita el logro de los objetivos que nos planteemos, nos motiva y nos dota de iniciativa, en lugar de ir siempre detrás del reloj. Organizarse evita que estemos siempre saturados de trabajo y reduce la ansiedad.

Los errores: Intentar cumplir demasiadas tareas aumenta el estrés y reduce la efectividad, hay que aprender a decir no y a pedir ayuda. No pensar antes de hacer las cosas nos cuesta más tiempo y energía para realizarlas. Un plan muy detallado tampoco ayuda. Hay gente que puede hacer muchas cosas a la vez, pero otras necesitan concentrarse en una sola tarea. Conviene escribir la programación en lugar de tratar de recordarla.

El plan: El primer paso para manejar tu tiempo con éxito es ser consciente de cuáles son tus prioridades. Debes decidir qué deseas conseguir exactamente en tu vida personal y académica. La familia, los amigos, la formación, ¿qué es más importante para ti?

Examina tus rutinas

Haz una lista con las horas ya establecidas que tienes cada semana: clases, prácticas, comidas, desplazamientos, etc. No olvides incluir tu tiempo de ocio. Apunta también el número de horas que necesitas para preparar cada una de las asignaturas y distribúyelas a lo largo de la semana. No trates de planificar todas las horas del día, guárdate algo de tiempo libre. Mantén el horario donde puedas verlo y revisa y actualiza periódicamente el cumplimiento de los plazos y objetivos. Esta planificación no resolverá los problemas inmediatamente, debes persistir durante semanas para desarrollar el hábito de una gestión eficiente.

En persona

Ruth Fuentes (Estudiante, 21 años): "Sólo me planifico en época de exámenes"

"No me suelo quejar, pero entre las clases, estudiar, ir al gimnasio y salir de vez en cuando, se me van las semanas volando. Sí me gustaría tener más tiempo, pero no he pensado cómo podría conseguir que me cundiese más. La verdad es que soy un poco caótica. No tengo agenda y anoto las cosas en los apuntes de cada asignatura o en papeles sueltos. Sólo en época de exámenes intento hacer un plan de estudios".