Maniobras militares en Corea del Sur
Maniobras del Ejército estadounidense. Jeon Heon-Kyun / EFE

El Pentágono comenzó este martes a procesar las solicitudes de transexuales para alistarse en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un cambio histórico que aún afronta la oposición del presidente estadounidense, Donald Trump, y que podría seguir litigándose en los tribunales.

Los transexuales ya podían servir abiertamente en las filas de las Fuerzas Armadas o solicitar un cambio de sexo desde mediados de 2016, en virtud de una normativa impulsada por el anterior presidente, Barack Obama, pero su reclutamiento se había pospuesto hasta hoy.

Trump trató de impedir la entrada en vigor de esa normativa, pero una orden judicial forzó al Pentágono a comenzar a implementarla como estaba previsto.

"Tal y como manda la orden judicial, el Departamento de Defensa está preparado para comenzar a dar acceso al servicio militar a los solicitantes transgénero desde el 1 de enero. Todos los solicitantes deben reunir todos los estándares de acceso", dijo a Efe una portavoz del Pentágono, Heather Babb.

El pasado mes de agosto, en un intento de impedir que entrara en vigor la normativa de Obama, Trump ordenó al Pentágono que prohibiera el alistamiento a los transexuales, y que pusiera fin al servicio de aquellos que ya estuvieran sirviendo en el Ejército.

Trump atribuyó su decisión a los "tremendos costes médicos y la perturbación que implicarían los tránsgenero", a pesar de que el Pentágono calculó en 2016 que los gastos médicos derivados de la entrada de los transexuales en sus filas serían mínimos.

El presidente alegó los "importantes gastos médicos" para impedir esta medida

Varios grupos de defensa de los derechos de los transexuales y miembros de las Fuerzas Armadas demandaron entonces al Gobierno de Trump por su postura, que afronta un total de cuatro demandas en tribunales estadounidenses.

En octubre, la magistrada Colleen Kollar-Kotelly, del tribunal federal del Distrito de Columbia, se pronunció a favor de un grupo de soldados transexuales en activo que denunciaron la propuesta del presidente por discriminatoria.

La Casa Blanca recurrió el dictamen, pero el pasado 11 de diciembre la magistrada se reafirmó en su veredicto, al considerar que la Constitución está del lado de los demandantes.

La decisión de la juez solo afecta a la entrada en vigor del reclutamiento de transexuales, y no incumbe a la intención de Trump de expulsar de las Fuerzas Armadas a quienes ya estén en ellas, que está paralizada por otra sentencia judicial.

Trump no quiere ceder

No obstante, el Departamento de Justicia advirtió este viernes que podría recurrir la decisión de la juez Kollar-Kotelly, una vez que el Pentágono publique, "en las próximas semanas", un estudio sobre el impacto que tendría el reclutamiento de transexuales en el Ejército.

Según la cadena de televisión ABC News, los preparativos para vetar a los transexuales según lo ordenado por Trump siguen en marcha en el Pentágono por si acaso los litigios se resuelven a su favor, y el secretario de Defensa, James Mattis, debe entregar al presidente un plan de implementación para el 23 de marzo.

La victoria para quienes defienden los derechos de los transexuales es, por tanto, agridulce, y habrá que esperar para comprobar si su reclutamiento en las Fuerzas Armadas se convierte en una tendencia permanente.

El Pentágono no ofreció cifras sobre cuántas solicitudes de transexuales había recibido y esperaba tramitar, pero la normativa impulsada por Obama establece que los aspirantes a recluta deben haber estado estables en su género durante al menos 18 meses, sin trastornos clínicos, sociales u ocupacionales significativos.

Además, deben aportar un certificado médico que acredite que han completado todo el tratamiento asociado con su transición de género, y no tienen complicaciones relacionadas con la ingesta de hormonas o la cirugía de cambio de sexo.

En 2016, el número de transexuales que servían en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos oscilaba entre 1.300 y 6.600 dentro de un total de 1,3 millones de integrantes del cuerpo militar, de acuerdo con un estudio encargado por el Pentágono.