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Siempre se cuenta lo que dicen que van a hacer los agraciados en el tradicional sorteo de Navidad de la Lotería Nacional y poco -o nunca- qué ocurre con quien literalmente no pilla nada, o -aún peor- cuando los muchos compañeros de la oficina ganan nada menos que el Gordo y tú no. Esto ha pasado este viernes.

Son cuarenta en su departamento en Málaga y el primer premio de la lotería ha repartido entre los que allí trabajan y personas cercanas 32 millones de euros, que se dice pronto.

Las lágrimas suelen ser en estos casos de emoción por lo que supone de inyección económica, pero en esta ocasión también las han sido de otro tipo para quien ha comprobado que no ha corrido la misma suerte que la inmensa mayoría de aquellos con quienes comparte a diario los quehaceres.

Solo tres empleados del área de Movilidad del Ayuntamiento malagueño no jugaban el 71.198 que el compañero Manolo trajo de la administración de loterías de su madrina, Catalina Durán, para conservar la costumbre navideña que mantienen desde hace muchos años de comprar un numerillo para este sorteo.

No sólo les ha tocado a los trabajadores, hasta la concejala, Elvira Maeso, que llevaba un décimo, ha ganado sus 400.000 euros.

Triste y cabizbaja

Pero mientras el champán se descorchaba, una de las empleadas cabizbaja permanecía en su mesa visiblemente entristecida porque no le había tocado nada, a diferencia de sus compañeros, quienes han tenido que administrar su euforia para evitar mayor malestar a la no agraciada. ¿Y cómo le iba a tocar si no había comprado?

Hay dos trabajadores más del departamento que tampoco han obtenido el pellizco que permitirá al resto, por ejemplo, ejercer la cualidad que define al área al que pertenecen y pegarse alguna escapada o cumplir otros deseos.

Loli Aguilar, extrañamente tranquila porque "se lo esperaba", ha confesado a Efe que con el premio se marchará de crucero con el marido, hijos y los nietos, además de conceder a la hija -cual Rey Mago- su petición de regalarle un coche, "que el suyo está como el de Los Picapiedra"; acabar con la hipoteca y "tapar agujeritos".

Antonia Sánchez, que comparte su décimo con otra compañera, se ha enterado en su casa del premio al avisarle su socia de lotería cuando se preparaba para ir al trabajo el día que quizás ha llegado más ilusionada. Le ha venido "como agua de mayo", ya que le servirá para "tapar algún agujero" y se dará un "caprichito".

Cuatro directores de La Caixa han asesorado al personal agraciado y les han sugerido quitarse cuanto antes "el marrón" de custodiar sus décimos, para lo que ofrecían abrirles de forma especial una sucursal y no tener que esperar cuatro días más hasta poder acudir de nuevo tras el fin de semana y la festividad de Navidad.

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