Ayer se añadió un nuevo episodio a la elaboración del Plan de Acción Municipal de Barcelona, que, en teoría, debería vincular la inversión del consistorio a propuestas surgidas de las cerca de 70 asociaciones de vecinos de la ciudad. La Federació d’Associació de Veïns de Barcelona (FAVB) las resumió ayer, destacando la disolución de la unidad antidisturbios de la Guàrdia Urbana.

«Para reconventirla en una unidad de mediación y proximidad», resumía Eva Fernández, presidenta de la FAVB. «Si los Mossos ya tienen antidisturbios», los guardias urbanos podrían ser reciclados como «policía de proximidad».

Propuestas de consenso

Son sólo dos de las 470 propuestas incorporadas al documento de consenso de las entidades vecinales. Una proposición unitaria, por ejemplo, es «la derogación de la ordenanza del civismo» que se ha mostrado «inútil» en lo que quería y se ha mostrado como herramienta sancionadora.

Con los deberes hechos, las entidades vecinales reclaman que «no quede todo en propuesta y que se incorpore presupuesto» para llevarlas a cabo. La presidenta de la FAVB criticó la opción política del «acepto todas las propuestas, per no apruebo ninguna».

Otras reclamaciones vecinales

Basta de barracones: Escuelas libres de estas instalaciones. Es una reivindicación que procede de otras legislaturas anteriores, pero que no halla solución.

Atención ciudadana: Disponer de una oficina en cada uno de los barrios de la ciudad para agilizar los trámites.

Inmigrantes: Se exige que tengan derecho a voto.

Transporte de proximidad: Garantizar el desplazamiento interno en barrios, conectando los lugares más cotidianos. Rechazar el túnel de Horta. Conectar los dos tranvías.

Parques forestales: Mantener o ampliar el límite de protección de Collserola. Evitar más urbanizaciones en Montjuïc y más intervenciones en el Tibidabo.

Vivienda: Reparar las 2.030 viviendas aún aquejadas de aluminosis. Que el consistorio asuma la defensa de las víctimas de mobbing inmobiliario.