Consigue ser el mejor anfitrión
Por sencilla que sea la reunión, siempre se puede ser elegante.

Recibir y tratar con elegancia a los invitados se consideró en tiempos todo un arte. La cortesía y las buenas manera no pasan de moda y siempre surten el efecto deseado, por lo que no deberían perderse.

La regla de oro para el dueño de una casa es saber anticiparse a las necesidades de sus invitados
La regla de oro para el dueño de una casa es saber anticiparse a las necesidades de sus invitados: qué tipo de música de fondo prefieren o si puede molestarles algún olor. Conviene comprobar que no son alérgicos a los animales (si los tenemos) o a las flores. El objetivo es que se sientan a gusto en casa. Hay que avisarles del encuentro con suficiente antelación y, si no han estado antes, darles indicaciones claras o incluso un plano para que sepan cómo llegar.

Todo limpio y equipado

La limpieza es esencial. Hay que retirar los objetos que agobien y quiten espacio, comprobar que hay jabón y papel higiénico suficiente en los baños, así como abundantes toallas. Para los fumadores se pueden preparar ceniceros o alguna habitación bien ventilada para que no molesten al resto con el humo. Además, conviene facilitarles mecheros, incluso pastillas de menta para el olor. Muchos lo agradecerán.

Necesitaremos un sitio para dejar abrigos y bolsos. Si los percheros no nos bastan, podemos habilitar una habitación para que los coloquen sobre la cama.

En la variedad está el gusto

A la hora de confeccionar el menú se debe ofrecer variedad: nada más lamentable que un invitado que se queda con hambre porque se le presentan pocas opciones de su gusto.

Siempre hay que considerar la posibilidad de que alguien sea vegetariano, por lo que debe haber varios platos sin carne ni pescado. La comida debe estar lista de antemano, para que nos podamos ocupar de los invitados según vayan llegando. No todos los huéspedes beberán alcohol, por lo que conviene tener zumos, refrescos y agua mineral. Muchos preferirán café o té, y el anfitrión es quien debe ofrecérselo, ya que a mucha gente no le gusta pedir nada especial.

EL PROTOCOLO

Presentaciones.- Hay que recibir a los invitados personalmente en la puerta y presentar a los que no se conozcan.

Libertad.- Si no han estado antes en la casa, conviene enseñársela y, a continuación, dejarles moverse con libertad.

Indicaciones.- Es importante mostrarles dónde están los lavabos. No hay que insistir en que se sienten nada más llegar: pueden cohibirse.

Ofrecimientos.- A la hora de ofrecer bebidas o algo de picar, es mejor insistir mucho que poco.

Tiempo.- Conviene mezclarse con todos los invitados y repartir nuestro tiempo entre todos ellos, evitando pasar demasiado rato con un grupo concreto.