Jonah Seeman
Jonah Seeman. INFOBAE.COM

Jonah Seeman, portero de un complejo de edificios de Nueva York, ha sido despedido por culpa de la halitosis que padece y con la que, según la empresa que lo empleaba, no podía seguir recibiendo a los propietarios y a sus visitantes, según informa la web Infobae.com.

No podemos seguir tolerando que su aliento desprenda ese intenso mal olor mientras desarrolla sus responsabilidades laborales

Los cuarenta años que Seeman lleva como portero del mismo conjunto de viviendas de Manhattan no fueron impedimento alguno para que la empresa que gestiona la finca, Cooper Square Realty, lo haya despedido como consecuencia de su halitosis, según recogen varios medios locales.

El hombre, un vecino de Brooklyn de 60 años, no pudo regresar a su puesto de trabajo después de que sus jefes le comunicaran que se encontraba en el paro por no haber atendido sus peticiones de que acabara con el mal aliento.

"No podemos seguir tolerando que su aliento desprenda ese intenso mal olor mientras desarrolla sus responsabilidades laborales", le indicó por escrito la empresa el pasado 21 de noviembre.

Dos meses de baja para dar aire a sus vecinos

Seeman ya había sido suspendido temporalmente como portero en dos anteriores ocasiones, los pasados mayo y julio, por la misma razón, por lo que en esta ocasión no hubo misericordia ni marcha atrás.

Ya no como ajo, utilizo enjuague bucal y tomo pastillas contra el mal aliento en el trabajo

"Me siento muy dolido; no quiero perder mi trabajo", aseguró el despedido a varios medios locales, a los que detalló que había puesto en funcionamiento diversas medidas para acabar con su halitosis después de acudir a un especialista que le indicó que su mal aliento no era "nada extraordinario".

"Ya no como ajo, utilizo enjuague bucal y tomo pastillas contra el mal aliento en el trabajo", explicó triste el hasta ahora portero de la selecta zona del Upper East Side neoyorquino.

Algunos de los vecinos a los que recibía durante años salieron ahora en defensa de Seeman, quien, además, tiene a su cargo a su anciana madre de 81 años.

"Nunca lo olí, pero, si fuera así, lo único que hay que hacer es ignorarlo", dijo Anthony Fiorella, uno de los propietarios del bloque de viviendas.

Otro convecino, Adam Reingold, también defiende al portero y asegura no ver cuál es el problema cuando "su trabajo, que lo hacía bien, era abrir la puerta cuando se le necesitaba y no la boca".

El sindicato de trabajadores al que Seeman pertenece ya ha iniciado los trámites para llevar el caso ante los tribunales.