El salón de una casa de 12 millones de euros en La Moraleja.
El salón de una casa de 12 millones de euros en La Moraleja.

Muchos madrileños aspiran a tener la casa ideal, pero normalmente los sueños no se hacen realidad. En la región, la vivienda en venta más cara es un chalé en La Moraleja, y la más barata, un estudio de 15 m2 en Lavapiés. La primera supera el precio de la segunda en algo menos de 20 millones de euros y en ella tendrían cabida más de 1.460 minipisos como el de Lavapiés, según varios portales inmobiliarios de Internet.

Entre las casas para bolsillos acaudalados, Idealista.com muestra la casa más cara: un chalé de 3 plantas en La Moraleja. Tiene 2.000 m2 construidos y otros 20.000 de jardín: lo mismo que ocupan 3 campos de fútbol. En ella caben 8 dormitorios con sus 8 cuartos de baño y un salón de 150 m2. Además, cuenta con un spa equipado con sauna, jacuzzi y baño turco y con un complejo deportivo –piscina, pista de tenis y de pádel–, garaje para 6 coches, capilla, sala de cine y bodega, entre otros. Aunque suene al hogar ideal, su precio es prohibitivo: 20.000.000 de euros.

Otra de las viviendas que se venden en La Moraleja cuesta 12.000.000 de euros y tiene 7 dormitorios y 12 baños.

Inasequible para la mayoría, otra de las viviendas que se vende en La Moraleja cuesta 12.000.000 de euros y puede encontrarse en Fotocasa.es . Ocupa la mitad del terreno que la anterior –10.688 m2– y es de características similares: tiene 7 dormitorios y 12 baños, una sala de masajes, un gimnasio y una biblioteca.

En el lado opuesto, el que posiblemente es el piso más barato de la región. Está en Lavapiés y se puede comprar por 81.000 euros. Es un estudio reformado en una finca de casi un siglo de antigüedad. Mide 15 m2 divididos en 2 estancias: el baño y el salón-dormitorio-cocina. Se puede ver en Ivive.com

Nevera llena las 24 horas

Además de estas casas de lujo, en plena Castellana , el grupo Monteverde vende unos apartamentos de 1 y 2 dormitorios con todo tipo de prestaciones: un conserje que se encarga de reservar los billetes de avión o la cena en un restaurante, un servicio que mantiene la nevera llena sin tener que ir al súper, piscina y sauna en la azotea o Wi-Fi, entre otras comodidades.