Bankia y BMN
El presidente de Bankia Ignacio Goirigolzarri (i) saluda al presidente de BMN Carlos Egea. Marcial Guillén / EFE

Bankia y Banco Mare Nostrum (BMN) celebrarán este jueves 14 de septiembre sus respectivas juntas generales extraordinarias de accionistas con el objetivo de dar el visto bueno a su proyecto de fusión, anunciado por ambas entidades el pasado 27 de junio. La asamblea de Bankia se celebrará en Valencia y la de BMN en Madrid, ambas  a las 12.00 horas.

La operación se articulará mediante la entrega de 205,6 millones de acciones de nueva emisión de Bankia a los accionistas de BMN, lo que supone otorgar un valor a esta última de 825 millones (0,41 veces su valor en libros). Los accionistas de BMN ostentarán un 6,7% de Bankia y su presidente, Carlos Egea, será nuevo consejero externo de Bankia, designación que se haría efectiva una vez se produzca la fusión de ambas entidades.

BMN aporta a Bankia unos 38.000 millones de euros en activos y una franquicia líder en la Región de Murcia, Granada e Islas Baleares. Tras la operación, Bankia contará con cuotas de mercado superiores al 30% en Granada y la Región de Murcia, y del 25% en Islas Baleares.

Una vez aprobada la operación por parte de las juntas de accionistas, se solicitarán las autorizaciones a los distintos reguladores, supervisores y autoridades que deben aprobar el proceso.

Preparando la salida del Estado de ambas entidades

El Gobierno espera que la fusión estimule el interés de los inversores por la nueva Bankia para continuar con su proceso de privatización. El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, avanzó el pasado julio que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) exploraría tras el verano la colocación de una participación cercana al 7% de la entidad. El Estado posee ahora el 65% de ambas entidades.

Precisamente el Banco de España informaba la semana pasada del volumen de ayudas concedidas y devueltas por ambas entidades durante el proceso de reestructuración bancaria. Entre ambas se recibieron más de 24.000 millones de euros. De venderse con la cotización actual de ambos bancos en el mercado, el Estado solo podría recuperar unos 10.000 millones; los otros 14.000 millones de dinero público se habrían perdido en el camino.