IT
Una imagen del payaso Pennywise, la siniestra criatura de 'IT'. WARNER

Contaba Stephen King en el prólogo de uno de sus libros que él no tenía miedos irracionales, pero que no dejaba la mano colgando por el lateral de la cama... por si acaso algo surgía de ahí y se la agarraba. Ese terror a lo que pudiera haber en los lugares profundos y oscuros lo ha explotado con maestría el director Andy Muschietti en el remake del clásico de terror IT.

La historia del payaso Pennywise, una critarura que resurge cada 27 años para cazar niños en el pequeño pueblo de Derry, en Maine, parecía difícil de superar. Pero si bien la adaptación cinematográfica de esta novela de King en 1990 se hizo con total dignidad (una de las pocas cintas que consiguió no destrozar una novela del maestro del terror) la que se estrena este viernes consigue hacer que este universo diabólico sea aún más truculento y sangriento y por supuesto, más aterrador.

En esta vuelta de tuerca Muschietti y los guionistas (Gary Dauberman, Chase Palmer y Cary Fukunaga) han conseguido que además de elementos sobrenaturales y paranormales, haya terrores mundanos, cargando a los personajes con un día a día que no es menos duro y desesperante que su funesta lucha con Pennywise. «Unidos venceremos», se dicen una y otra vez los integrantes del «club de los perdedores», los siete jóvenes preadolescentes que, haciendo piña, son la última esperanza para detener la cadena de desapariciones.

La película tiene un componente de Cuenta conmigo (Stand by Me) llevado a la agonía, a la desesperación por sobrevivir. En IT el miedo se cuela como el agua por una gotera, aprovechando ese hueco que hay entre la infancia inocente y el paso a la vida adulta, el tiempo cenagoso en el que viven los jóvenes protagonistas de esta cinta.

'IT' en su versión de 2017 no da ni dos minutos de respiro Entre los jóvenes destacan las interpretaciones de Jaeden Lieberher, el líder de los perdedores; Jackson Robert Scott, el pequeño Georgie -que es el primero en conocer al payaso en la mítica escena de la alcantarilla- y Sophia Lillis, una promesa del celuloide que tiene la responsabilidad de interpretar a la primera de la pandilla que supera el miedo, abriendo una ventana de luz sobre la oscuridad que les acecha.

IT en su versión de 2017 no da ni dos minutos de respiro. Es una sucesión de sobresaltos que hará imposible que uno se aburra o incluso, imposible que deje de estar jugueteando con un infarto, a lo largo de las dos horas largas que dura el filme.

Quizá esa reiteración de escenas pavorosas, de sustos, de sucesos grotescos y de payasos asesinos de todas (y todas acongojantes) las formas posibles, pueda hacer que el espectador llegue a inmunizarse, en un proceso que podría ser paralelo a los sentimientos por los que transcurren los protagonistas, que sólo superando el miedo -ese miedo que sazona la carne para Pennywise- serán capaces de mirar al terror a la cara... para golpeársela.

Uno de los puntos fuertes del ITde los hermanos Muschietti (Barbara Muschietti, hermana del director, es la productora), creadores también de Mama, es la forma en que preparan el sobresalto. Cómo logran ir acelerando el corazón en cada escena para después pararlo de golpe cuando llega el momento álgido de la secuencia.

Uno de los elementos más logrados para conseguir que el espectador se agarre la butaca es el sonido, que se te mete dentro incluso antes de la película, mientras aparecen los logos de las productoras. En definitiva, este nuevo IT es ya un nuevo clásico del cine de terror, ideal para paladear el miedo. l