Si una día está en Espera (Cádiz) y oye «le atropelló una cigala». No se extrañe, significa «tractor».

O en Los Pedroches (Córdoba) oirá «vaya violín que me ha picado», es decir, «vaya mosquito».

Así hasta 500 vocablos del andaluz más raro y autóctono ha recogido el periodista sevillano David Hidalgo en su libro Palabrario Andaluz.

¿Cómo surgió este libro?
Es el fruto de los cuatro años que llevo rastreando palabras raras por los pueblos andaluces. Había recopilado unas 4.000, las que saqué en mi espacio de radio Con acento.

Es todo un Indiana Jones del lenguaje...
(Risas) ¡En la radio me llaman «el buscador de palabras»!. Contacto con alguien del pueblo que sepa, que las documente. Me puedo llevar hasta 3 meses para encontrar sólo una palabra extrañísima.

¿Algunos ejemplos?
Algunos divertidos: Biscuter en Cabra de Santo Cristo es «botellín de cerveza». Una poyetona en Algeciras es una mujer que se queda solterona; un pruebanueras es una parte del duodeno del cerdo. Descubrí que en Andalucía hay más de 20 formas de pedir un vaso de vino en un bar.

¿De dónde viene lo de «sabes más que Briján»?
De Riotinto, cuando en las minas trabajaba un ingeniero inglés muy inteligente que se apellidaba O'Brian. La gente lo llamaba brihan.

¿Y «ponerse como el kiko»?
El Kiko fue un gitano de los años 40 que se pegó un atracón de gambas el tío y ¡tuvieron que ingresarlo!.