Dos bañistas en la playa San Lorenzo, en Gijón
Dos bañistas en la playa de San Lorenzo MERCEDES MENÉNDEZ

El más veterano, Isaac Cascallana, lleva 16 años bañándose en San Lorenzo a diario. La gente les miraba con una mezcla de extrañeza y admiración. No podría ser de otra manera: se estaban bañando en pleno mar Cantábrico mientras llovía y el termómetro marcaba ocho grados.


Cada vez hay más gijoneses que han tomado por costumbre darse un baño en el mar cada día. No importa cuánto frío haga, ni si nieva o diluvia. Quienes lo practican, aseguran que su salud está mucho mejor desde entonces. «Tenía que operarme el menisco, pero se me han quitado los dolores», reconoce Vicente Díaz, que desde hace dos años acude cada mañana a San Lorenzo.


Carmen y Laura, dos hermanas, empezaron este año con el baño diario y no piensan abandonar esta costumbre. «Esto es como un spa natural, pero gratis. Cuando sales te encuentras como nueva», dicen.
Algunos de los más veteranos en esta práctica son los Amigos de la Escalerona.

Siempre se reúnen al mediodía y se meten juntos en el mar. Para Amalia, que se baña a diario desde hace 12 años, esta costumbre forma parte importante de su vida. Tanto, que su propio padre murió en la playa, «como era su deseo», señala.