Pedro García y Carmen Chacón en la muralla del Marrubial
Pedro García y Carmen Chacón en la muralla del Marrubial EUROPA PRESS

En declaraciones a los periodistas, acompañado por la arquitecta de la Gerencia de Urbanismo Carmen Chacón, el también presidente de dicho organismo autónomo ha comentado que la primera fase de obra empezó a finales de junio y tiene un plazo de unos cinco meses. "Pese a que está haciendo mucho calor, lleva buena fase de trabajo", ha subrayado García, quien espera que "se termine en el tiempo que se preveía para terminar".

Al respecto, ha declarado que es una actuación "muy importante para la ciudad", porque "se trata de una de las murallas árabes más importantes que hay en el país", de manera que "se está arreglando de manera estructural toda la muralla, fundamentalmente los lienzos y la parte superior, por donde entraba el agua y provocaba los daños más estructurales".

En concreto, ha precisado que la rehabilitación estructural tiene dos fases, ésta primera que se licitó por unos 230.000 euros y se adjudicó en unos 180.000 euros, y posteriormente hay que hacer la parte interior en la segunda fase, que "dejaría la muralla totalmente rehabilitada de manera estructural" y que se licitará el próximo año con un plazo de ejecución similar al que se desarrolla ahora.

"Cuando se termine será una zona de paso peatonal, que antes no era posible, porque había posibilidad de que se cayera parte de la misma", de modo que "se podrá disfrutar perfectamente el entorno de la muralla", ha valorado el también primer teniente de alcalde, quien ha recordado que esta es la parte que corresponde al Ayuntamiento y espera la licitación de la Junta de Andalucía para las siguientes fases sobre el pavimento.

LA ACTUACIÓN

Por su parte, Carmen Chacón ha detallado que "la muralla lleva vallada desde hace mucho tiempo, porque tenía graves problemas estructurales, sobre todo en la parte de arriba del pretil, que había una serie de cajas que estaban prácticamente sueltas y constituían un peligro para cualquier persona que pudiera circular por esta zona".

Por tanto, la arquitecta ha comentado que "casi toda la intervención está en la parte superior, tanto a nivel estructural, como en la coronación", con el fin de "evitar que la humedad le llegue a la muralla por arriba, porque el material es muy deleznable con el agua", a lo que ha añadido que "otro punto muy grave que tenía la muralla eran las uniones entre las torres y los lienzos".

Al hilo de ello, ha señalado que "se están consolidando todas las uniones a base de cremalleras de sillarejo que es lo que se establecía en esta zona, a excepción de la torre número once". Además, ha apuntado que "la última intervención gruesa es del año 1992".

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